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SOMOS HIJOS DE DIOS, NO ESCLAVOS
Texto Principal: Efesios 2:19; Filipenses 3:20; 2 Corintios 6:18; Gálatas 4:6-7.
Introducción: Los hijos tienen derecho a que los padres atiendan y satisfagan sus necesidades como la alimentación, la salud y la protección integral.
I. DIOS ES NUESTRO PADRE.
(Gálatas 4:6-7) Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.
- Los esclavos. Un esclavo era un trabajador que no recibía salario por su trabajo como pasaba con el jornalero. Aunque a los esclavos se les reconocían ciertos derechos en la casa del amo, como no ser maltratados y el derecho a la herencia si el amo llegaba a morir sin dejar descendencia (Génesis 15:3) “Dijo también Abram. Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa”.
- Somos hijos de Dios; Él nos engendró, somos portadores de Su naturaleza. (Juan 1:12-13) “Mas a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hecho hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.
II. NUESTRO PADRE DIOS ES BUENO Y GENEROSO.
Dios es bueno. (Lucas 11:13) “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”; (Mateo 7:11) Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se la pidan?”; (Santiago 1:17) “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de la luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.
- El Padre no nos desamparará. (Hebreos 13:5-6) “… porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.
- El Padre pelea por nosotros y nos protege. (Isaías 42:13) “Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos”; (Isaías 41:10) “No temas, porque yo estoy contigo…”; (Salmo 24:8) “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla”; (Salmo 46:7) “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob”; (Salmo 121:7-8) Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma…”; (Josué 1:5) “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
- El Padre suple nuestras necesidades. (Mateo 6:25-26) “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.
III. NUESTROS PRIVILEGIOS.
Dios dio el privilegio de estar en su exquisita presencia sin sentimiento de condenación, pecado ni inferioridad.
- El privilegio de la oración. La oración es estar en la sala del trono en una sesión ejecutiva para presentar nuestras peticiones con la confianza que el Señor nos oye y nos responde (Juan 16:23-24) “… de cierto os digo, que todo cuanto pidieres al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.
- El privilegio de emplear el Nombre de Jesús contra las fuerzas diabólicas. (Marcos 16:17-18) “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios…”.
- El privilegio de que el Espíritu Santo more en nosotros (Hechos 1:8).
- El privilegio de ser redimidos del poder de Satanás, de la enfermedad y de la pobreza. (Colosenses 1:13-14).
- El privilegio de la justificación, el Señor Jesús se convirtió en nuestra Justicia. (Hebreos 4:16) “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia…”. (Hebreos 10:19-20) “Así que hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es de su carne…”.
- El privilegio de ser ciudadanos del cielo. (Filipenses 3:20) “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”.
Conclusión. Somos lo que Dios dice que somos, Su Palabra es íntegra y veraz (Isaías 55:11) “Asi será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envíe”. (1 Reyes 8:56) “Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo ha faltado”.

