
Si Dios es bueno, usted también puede ser bueno

PENSAR EN GRANDE Y HABLAR EN GRANDE
SOMOS BARRO EN LAS MANOS DEL GRAN ALFARERO
LECTURA BÍBLICA (Hageo 2:1-9)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo” (Salmo 105:37).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo” (Salmo 113:7-8).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- ¿Qué recibirá el que planta y el que riega? (1 Corintios 3:7-8)
R/ SU RECOMPENSA CONFORME A SU LABOR
- Según (1 Corintios 3:9) ¿Qué somos para Dios?
R/ SUS COLABORADORES
- Según (1 Corintios 3:9) ¿Qué somos los creyentes en Cristo?
R/ LABRANZA Y EDIFICIO DE DIOS
- ¿Cómo se identifica el apóstol Pablo respecto a la iglesia? (1 Corintios 3:10)
R/ COMO PERITO ARQUITECTO
- ¿Qué puso el apóstol Pablo? (1 Corintios 3:10)
R/ EL FUNDAMENTO
- Según (1 Corintios 3:11) ¿Quién es el fundamento de la iglesia?
R/ JESUCRISTO
SOMOS BARRO EN LAS MANOS DEL GRAN ALFARERO
INTRODUCCIÓN
Al escudriñar la Palabra, Dios se nos revela como nuestro Padre, el Padre de amor y de verdad, un Padre lleno de bondad, gracia y misericordia. Y esta noche vamos a aprender como el Padre nos forja como arcilla, como barro para ser mejores de acuerdo a Su voluntad.
Dios me dijo:«Jeremías, ve al taller del alfarero. Allí voy a darte un mensaje». Yo fui y me encontré al alfarero haciendo en el torno vasijas de barro. Cada vez que una vasija se le dañaba, volvía a hacer otra, hasta que la nueva vasija quedaba como él quería. Allí Dios me dio este mensaje para los israelitas: «Ustedes están en mis manos. Yo puedo hacer con ustedes lo mismo que este alfarero hace con el barro. Jeremías 18:1-6 TLA
Así como el Padre es el alfarero, nosotros, Sus hijos, somos el barro. Él desea perfeccionarnos cada día, eliminando lo que nos impide cumplir Su propósito y conformándonos a la imagen de Cristo. Hoy reflexionaremos sobre lo que significa ser moldeados por Dios y el propósito que hay detrás de este proceso.
- EL DIOS TODO PODEROSO ES EL GRAN ALFARERO
Dios, en Su poder y autoridad, es el creador del universo. Como soberano Alfarero, Él tiene pleno derecho de moldearnos según Su voluntad. Jeremías 18: 3-4 Yo fui y me encontré al alfarero haciendo en el torno vasijas de barro. 4 Cada vez que una vasija se le dañaba, volvía a hacer otra, hasta que la nueva vasija quedaba como él quería. Este pasaje nos enseña que, así como el alfarero rehace una vasija que se daña, Dios también nos toma, incluso en nuestras fallas, y nos transforma en algo nuevo y útil.
Jesús mismo vivió una vida de total entrega al Padre. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió Juan 6:38. Sigamos Su ejemplo, rindamos nuestras vidas al Alfarero, confiando en Su plan y sabiduría. Aunque no siempre entendamos el proceso, podemos estar seguros de que Él siempre trabaja para nuestro bien.
II. EL ARTE DEL MOLDEAR
¿Alguna vez has trabajado con arcilla o has estado en una clase donde se moldea? Personalmente, disfruto trabajar con arcilla y manualidades. Hace unas semanas me propuse crear una cámara de arcilla, y aprendí que el proceso requiere precisión, presión y paciencia. Incluso, he visto casos donde el trabajo con la arcilla llega a ser físicamente exigente.
¿A qué quiero llegar con esto? El proceso de moldear la arcilla refleja lo que Dios hace en nuestras vidas. A veces, las pruebas son dolorosas, y llegamos a pensar que no podremos superar esas dificultades. Sin embargo, cada reto es parte del plan perfecto de Dios para moldearnos a la imagen de Cristo.
El Espíritu Santo, a través del apóstol Pedro, nos enseña que las pruebas de nuestra fe son como el oro purificado en el fuego. Así como el fuego elimina las impurezas del oro, las dificultades nos perfeccionan. La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro:
Así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada. 1 Pedro 1:7 TLA
El proceso puede ser incómodo, pero cada prueba es una oportunidad para crecer y madurar en nuestra fe. Dios nos está formando para ser más como Jesús, perfeccionando cada área de nuestra vida con amor y paciencia, hasta que reflejemos Su gloria.
III. EL PROPÓSITO DEL PROCESO
El que trabaja con arcilla tiene un objetivo o propósito claro: crear una vasija hermosa, apreciable y útil. Así actúa nuestro Dios; Él tiene un plan perfecto para moldearnos y sabe qué áreas de nuestra vida necesitan ser refinadas. Durante este proceso podemos confiar plenamente en Él, sabiendo que cada detalle es trabajado con amor y paciencia.
Nosotros estamos siendo perfeccionados para parecernos más a Jesús. Por eso, debemos menguar cada día para que Él crezca en nosotros. Al dejarnos moldear por Dios, no solo cumpliremos Su propósito para nuestra vida, sino también para Su Reino.
Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a Él. 2 Corintios 3:18 TL. Así como el alfarero trabaja el barro hasta que la vasija es perfecta, Dios trabaja en nuestras vidas hasta que seamos conformados a la imagen de Cristo.
CONCLUSIÓN: Dios, como el Gran Alfarero, nos moldea con amor y paciencia para cumplir Su propósito en nosotros. Aunque el proceso sea difícil, debemos recordar que las pruebas son herramientas en las manos de Dios para hacernos más como Cristo. Al rendirnos a Su voluntad, Él completará Su obra perfecta en nuestras vidas. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:10

