
EL SEÑOR TU DIOS TE PONDRÁ POR ENCIMA DE TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA

DESDE ESTE DÍA TE ENGRANDECERÉ
RESISTID AL DIABLO Y HUIRA DE VOSOTROS -EL ADVERSARIO ESTÁ VENCIDO
Texto Principal: Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9; 2 Corintios 4:16-17
Introducción: La tarea principal de satanás y los demonios es perseguir a los hijos de Dios para detener el crecimiento espiritual, afectar la salud y las finanzas. Uno de los nombres mencionado por el Señor Jesucristo para referirse al diablo es “el ladrón”. (Juan 10:10) “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
I. EL DIABLO ANDA COMO LEON RUGIENTE
Todos los ataques de satanás contra los hijo de Dios fracasaran si lo resistimos en el nombre del Señor Jesucristo. (Santiago 4:7) “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
- Nuestra confrontación es contra personalidades demoniacas. Nuestra lucha es espiritual. (Efesios 6:12) “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
- No desmayemos, las tribulaciones son momentáneas (2 Corintios 4:16-17); (2 de Corintios 4:8-9).
II. EL DIABLO ES EL PADRE DE MENTIRA
Todo lo que dice el diablo es mentira, él es el padre de mentira, en él no hay verdad (Juan 8:44).
- Satanás hurta y mata y destruye. No ignoremos las estrategias del adversario. (2 Corintios 2:11) “Para que satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones”.
- La Biblia nos revela todo lo concerniente al adversario y sus maquinación contra nosotros. Por la falta de conocimiento acerca del adversario, quedamos en desventaja (Oseas 4:6) “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…”.
III. LAS ESTRATEGIAS DEL ENEMIGO
Satanás ataca todo lo que es bueno y positivo en nuestras vidas (1 Pedro 5:8-9).
- Las familias: espíritus de división entre los esposos: confusión, indiferencia, falta de perdón y rechazo.
- Los hijos: rebeldía, enfermedades, adicciones.
- La salud: enfermedades, muerte prematura.
- Las emociones: tristeza, desconsuelo.
- La mente: estrés, ansiedad, confusión.
- El ministerio: estancamiento y abandono al llamado de Dios para servir en Su obra.
IV. ENFRENTEMOS AL DERROTADO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO
El Señor Jesucristo vino para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8) “El que práctica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.
(2 Timoteo 1:10) “Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”.
- El Señor Jesucristo triunfó sobre satanás en la cruz (Colosenses 2:14-15).
- El Señor Jesucristo destruyó al que tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2: 14,15).
- El Señor Jesucristo nos libró del dominio de satanás. (Colosenses 1:13-14).
- Las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia (Mateo 16:18-19).
V. RESISTID AL DIABLO
Nuestra lucha contra el adversario el diablo ya fue ganada; el Señor Jesucristo lo venció. Todos los poderes de las tinieblas están bajo los pies del Señor de señores y el Rey de reyes (Filipenses 2:9-11).
- Resistid: el verbo sugiere oposición vigorosa, resistencia valiente, es colocarse frente a frente contra el adversario, es mantenerse uno en su terreno.
- Resistid es un imperativo que nos insta a oponernos a las maniobras del adversario. Por la agresiva hostilidad del diablo, debemos estar siempre alertas para librar la batalla espiritual contra él a través de la oración y la Palabra de Dios que es la espada el Espíritu (Efesios 6:17-18) “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
- Resistid firmes en la fe (1 Pedro 5:8-9).
Conclusión: Resistamos el diablo a y las demonios en el nombre del Señor Jesucristo. Usemos la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios, la sangre del Señor Jesucristo y la oración de combate. Parémonos firmes con el escudo de la fe. Declaremos la Palabra de Dios valientemente y sin temor. El Señor dice en (Isaías 54:17) “Ninguna arma forjada contra ti, prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contri ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová”.

