
¿Por qué no apagas ese televisor de una vez y conversamos?

EN SU PRESENCIA
EL PODER DE LA PALABRA
Texto Principal: Marcos 11:23; Hebreos 4:14; Filipenses 1:27-28
Introducción: Nuestra fe o incredulidad se determina por nuestra confesión. Las palabras que salen de nuestra boca causan un gran efecto en nuestro corazón y también en el corazón del adversario. Si confesamos fracaso financiero, esto hace que el dinero deje de entrar. Si nuestra confianza contradice la Palabra de Dios, destruye nuestra fe, destruye nuestras oraciones y nos esclaviza de nuevo. Nadie se levanta más arriba del nivel de sus palabras.
I. LAS PALABRAS QUE ESCLAVIZAN
Las palabras son lazos que nos atan. Si decimos que no podemos, en el momento que lo declaramos, sufrimos la derrota. Si decimos que no tenemos fe, la duda se levantará como gigante y tomará el control convirtiéndonos en su esclavo. Si confesamos fracaso, el fracaso se apoderará de nosotros.
- Las palabras son lazos que atan (Proverbios 6:2) “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios”.
- La perversidad de la lengua es quebrantamiento de espíritu (Proverbios 15:4) “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu”. La palabra ‘Apacible’, literalmente significa, “sanadora”. La lengua sana, es árbol de vida.
- En la boca está el poder para la vida y la muerte (Proverbios 18:20-21) “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.
- El conocimiento sensorial confiesa únicamente lo que ha visto, oído o sentido. Si hablamos de nuestra pruebas y dificultades, de la falta de dinero y de las enfermedades, la fe se marchitará.
II. EL PODER DE LA PALABRA DE FE
Nosotros caminamos a la luz de nuestra declaración, nuestra fe jamás va más allá de nuestra confesión.
- Nuestra confesión es que la Palabra del Padre no puede ser quebrantada; confesamos que lo que el Padre dice es verdad.
- Nuestro testimonio de la realidad de la Palabra de Dios es temido por satanás. (Romanos 10:9) “Que si confesares con tu boca…”
- Ninguna Palabra de Dios está desprovista de poder. En todo el universo no hay poder capaz de anular una sola declaración que hagamos de la Palabra de Dios.
- El trono de Dios está tras Su Palabra (Jeremías 1:12) “Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra”.
- Pensemos los pensamientos de Dios. (Isaías 55:8-9) “Porque mis pensamientos no son vuestro pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
III. ADHERIDOS A LA CONFESIÓN DE FE
Toda persona que camine por la fe tendrá pruebas, aflicciones y congojas; pero estas circunstancias no vienen de Dios, vienen del adversario. (Hebreos 4:14 Nácar Colunga) “Teniendo, pues, un gran Pontífice que penetró en los cielos, Jesús, el hijo de Dios, mantengámonos adheridos a la confesión”.
- Somos un enemigo peligroso para el diablo si confiamos en la capacidad de Dios para satisfacer todas nuestras necesidades. Cuando esto se convierte en una realidad en nuestra conciencia, el adversario será derrotado.
- Nuestra confianza está en la Palabra de Dios, inquebrantable, viviente y poderosa; mantengámonos adheridos a la confesión de la palabra de fe frente a los ataque del enemigo. Puede ser un cáncer, la parálisis o un accidente donde la muerte parezca ser el amo de la situación. No nos rindamos. Dios y nosotros, siempre seremos los amos de la situación.
- No nos dejemos intimidar por el enemigo. (Filipenses 1:28 ) “Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación, y esto es de Dios”.
- Somos más que vencedores. Somos los amos de las fuerzas satánicas. Con valentía tomemos nuestro lugar en Cristo. Confesemos nuestra capacidad en Cristo y venceremos. La victoria de Cristo es nuestra victoria. (Romanos 8:37) “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.
Conclusión: No nos importa cuán grande puede ser la prueba, Dios no nos dejará fracasar. No dependemos de las evidencias sensoriales, dependemos completamente de la veracidad de la Palabra del Padre. Nuestra confianza está en la inmutable e inquebrantable Palabra de Dios. A partir de hoy, no permitiremos que nuestros labios destruyan la efectividad de la Palabra de Dios. Nos mantendremos adheridos a nuestra confesión de fe.

