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Usted también tiene el poder para ver
HÁGASE CONMIGO CONFORME A TU PALABRA
Texto Principal: Lucas 1:38; Juan 12:49-50; Juan 14:10
Introducción: La Palabra de Dios no puede mentir. Es una parte de Dios mismo. Si nosotros tomamos en serio la Palabra, Dios la cumplirá. ¡Qué gran fundamento es este para nuestra vida de oración! Tenemos la propia Palabra de Dios que nos respalda.
I. LA VIRGEN MARÍA CREYÓ LA PALABRA DE DIOS
Cuando el ángel visitó a la virgen María para anunciarle las buenas nuevas de que era la voluntad del Padre que fuese la madre del Señor Jesucristo, ella dijo una cosa extraordinaria. Aquí me tienes. “Hágase conmigo según tu palabra». (Lucas 1:38) “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
- Dios le habló a María a través de un ángel acerca del nacimiento del Señor Jesús. Ella creyó la Palabra de Dios y dijo: (Lucas 1:38) “Hágase conmigo conforme a tu Palabra”.
- María había dicho previamente: «Cómo puede ser? Yo no soy casada». El ángel le respondió (Lucas 1:35) «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios». (Lucas 1:37) «Porque nada hay imposible para Dios». Otra traducción dice: «Porque ante Dios no es imposible nada». El griego dice: «Porque con Dios ninguna palabra está desprovista de poder».
II. LA HABILIDAD DE LA PALABRA CREADORA, DIOS Y SU PALABRA SON UNO SOLO
Nuestra actitud hacia la Palabra de Dios lo arregla todo. Las palabras del hombre produce fe en el hombre. Cuando oímos atentamente la Palabra de Dios ella produce fe en Dios. La palabra de un hombre es lo que este hombre es. La Palabra de Dios es lo que Dios es.
- La Palabra de Dios es poder creador, en ella está la habilidad de Dios para crear. Esta es la Palabra de Dios. ¡Dios y su Palabra son una sola cosa!
- La Palabra de Dios es la fe de Dios expresada. Es la confesión de Dios acerca de sí mismo. La Palabra de Dios está investida con Su autoridad y la habilidad creadora.
- Por la Palabra de Dios subsisten todas las cosas visibles e invisibles. (Salmo 33:6) «Por la Palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca». (Hebreos 11:3) «Por la fe entendemos haber sido constituido el Universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho delo lo que no se veía».
III. LA PALABRA DE FE ES LA HABILIDAD CREADORA
El Señor Jesucristo durante su ministerio aquí en la tierra solo habló las palabras del Padre; y los milagros sucedieron. Él dijo: (Juan 12:49) «Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”.
- El Señor Jesús habló las palabras del Padre, las palabras creadoras; las Palabras del Padre sanan todas las enfermedades, liberan a los oprimidos por el diablo, las palabras del Padre están llenas de Su fe.
- El Señor Jesús afirmó una y otra vez: “Las palabras que yo habló no son mías”. (Juan 14:10) “¿No crees que yo son en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.
IV. LA FE DEL SEÑOR JESÚS
La fe del Señor Jesús (Romanos 3:26) “Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.
- El Señor Jesús creyó en sí mismo y en su obra redentora. El creyó en los méritos de su obra consumada en la cruz al ser hecho pecado y sometido al sufrimiento intenso por nosotros; Él creyó que por obra estaríamos en su presencia sin condenación. Él creyó que podía redimirnos tomando nuestro lugar como nuestro sustituto.
- El creyó que si conquistaba a Satanás, nosotros aceptaríamos esa victoria como nuestra victoria.
- El creyó al resucitar de entre los muertos, nosotros creeríamos que Él era verdaderamente el Hijo de Dios.
- El creyó que podía recrear a los seres humanos y convertirlos en verdaderos hijos de Dios y hacerlos la nueva creación.
- El creyó que podía hacernos conquistadores del demonio y de las circunstancias y convertirnos en amos donde antes habíamos sido esclavos.
- El creyó que nosotros responderíamos y aceptaríamos la Vida Eterna y la naturaleza del Padre.
Conclusión: Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra. Esa debe ser nuestra oración al Padre. Si Dios lo dice, Él lo hace. Ninguna palabra de Dios puede fallar. (Isaías 55:11) “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

