
PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE

Dirija sus pensamientos a Dios con fe en las riquezas
DIOS ES LA FUENTE DE NUESTROS RECURSOS
Texto Principal: Colosenses 2:9-13; Lucas 24:49; Gálatas 2:20
Introducción: «Dios es la fuente de nuestros recursos porque Él es nuestra fortaleza; Él es nuestra capacidad, y el autor y la substancia de nuestra fe». Nuestro Padre Dios nos dio su naturaleza. (1 Juan 5:13) «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios».
I. TENEMOS LA HABILIDAD DE DIOS
Con la habilidad de Dios en nosotros somos poderosos por la potencia de su gloria.
- Porque tenemos la naturaleza de Dios tenemos una medida de Su capacidad. Tenemos una medida de su Amor. Nuestro Padre Dios nos dio su sabiduría sin medida por medio de nuestro Señor Jesucristo, ahora podemos decir confiadamente que Él es nuestra habilidad.
- No conocemos todavía el límite de la habilidad de Dios en nosotros. Es inagotable. El Señor Jesús dijo: (Lucas 24:49) «He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto».
- La palabra «poder» viene del vocablo griego «dunamis», que se traduce como «habilidad». Los discípulos tendrían que permanecer en Jerusalén hasta que recibiesen la habilidad de Dios.
- El Señor vino a morar en nosotros con toda su plenitud (Colosenses 2:9-10) «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad»; (Gálatas 2:20) «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí».
- La Deidad mora en nosotros con todo lo que es (Juan 1:16) «Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia».
II. LLENOS DEL CONOCIMIENTO DE SU VOLUNTAD
¿Por qué el Dios ilimitado vive en nosotros? Para hacernos triunfar. Él nos dio su habilidad, su plenitud. (Colosenses 1:9) «Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual».
- El vocablo griego “epignosis que se traduce «conocimiento» significa «un conocimiento perfecto, completo y exacto». Es la misma plenitud de su habilidad. (1 Corintios 1:30) “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual no ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.
- ¿Qué es la sabiduría? Es la capacidad de emplear el conocimiento para nuestro provecho. Tenemos el conocimiento de la obra substitutoria completa y perfecta que realizó el Señor Jesucristo.
- Tenemos la habilidad para incorporar ese conocimiento en nuestra vida diaria. Tenemos sabiduría y entendimiento espiritual para andar dignamente delante del Señor agradándole en todo, y para crecer en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:9-13) “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, y llevando fruto para toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos”.
III. ANDEMOS COMO ES DIGNO DEL SEÑOR
¿Qué es andar como es digno?.
- Disfrutemos de la comunión con nuestro Padre Dios y vengamos a Él como hijos, no como esclavos. (Gálatas 4:6-7) “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.
- Fuimos librados de la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13-14) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quién tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.
Conclusión: Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia», a la sala del trono donde del Padre para estar juntos. No como siervos o esclavos, sino como hijos. Reconozcamos nuestros privilegios. Oremos por las necesidades de los hermanos que están orando para tener poder porque desconocen la realidad de la presencia de Dios en sus vidas.

