
El mundo entero busca héroes

¿Cómo curar la soledad?
Somos nuevas criaturas
Somos nuevas criaturas, somos hijos legítimos de Dios, tenemos Su naturaleza. Desde el momento que recibimos al Señor Jesucristo por la fe en nuestro corazón, Dios nos impartió Su naturaleza y nos hizo la nueva creación (Juan 1:12-13) “Mas a todos lo que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”; (2 Corintios 5:17) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Afianzar estas verdades en nuestro pensamiento y espíritu, es la clave para vivir la vida triunfante. Entonces, jamás volveremos a hacer nada para dañar, deteriorar o destruir a alguien por quien Dios pagó tanto para sanarle, restaurarle y salvarle.
Jamás volveremos a devaluar, desacreditar ni desprestigiar a alguien por quien Dios pagó tanto para darle la dignidad y para hacerle linaje real. Jamás volveremos a criticar ni a ultrajar lo que Dios estima de un valor tan infinito.
Cuando usted cree que Jesucristo vive en usted, entonces puede ver la vida verdadera que Dios creó para usted. Usted es muy valioso para Dios. Considérese tal como Dios lo ve. Ámese así mismo, tal como Dios lo ama.
Crea en el Cristo resucitado que ha venido a vivir en usted, para realizarlo, levantarlo y proyectarlo como la persona especial que usted es. Recuerde, con Dios obrando en usted, imposible fracasar.
Memorice y repita la siguiente declaración: “Quien en mi estoy viendo, es Cristo en mi viviendo. Ahora puedo llegar a ser, todo lo que en visión puedo ver. Del inútil yo me liberé, y atrás lo dejé. Ahora veo el nuevo yo, que en mí Él creó. Ahora su embajada, está en mi ubicada. En lujos viviendo, estoy descubriendo, nueva melodía, gozo y alegría. La clave encontré, por tanto decretaré. Quien en mi estoy viendo, es Cristo en mi viviendo”.
Como Él vive en usted, la vida nueva que tiene es realmente la vida de Cristo en usted. Ore así: “Señor he aquí mi cerebro; piensa por medio de él. He aquí mi rostro; brilla a través de él. Señor toca a los enfermos por medio de mis manos. Mira por medio de mis ojos. Escucha por medio de mis oídos. Habla por medio de mi boca y ama a través de mi corazón”.
Aprendamos a practicar el estar conscientes de la presencia del Señor Jesucristo en nosotros. Practiquémoslo diariamente y veremos los resultados en nuestra vida, familia y en el mundo que nos rodea.

