
CÉLULA PAI EN CASA: VITALMENTE UNIDOS A CRISTO

Dios quiere que todo vaya bien en nuestra vida
LA GRACIA Y LA UNCIÓN
Texto Principal: Lucas 2:40,52; 1 Corintios 15:10
Introducción: Gracia gr. ‘járis’. Es la influencia de Dios en el corazón del hombre, y su reflejo en la vida.
I. LA GRACIA
La palabra gracia se define como el favor inmerecido de Dios hacia los hombres.
- La gracia es la activación del amor de Dios hacia los seres humanos, lo que lo mueve a manifestar su poder a favor de ellos cuando acuden a Él con fe.
- La gracia es una fuerza espiritual muy poderosa en la vida del cristiano.
II. LA UNCION ES UNA DE LAS MANIFESTACIONES DE LA MULTIFORME GRACIA DE DIOS
Multiforme, diversidad. (1 Pedro 4:10) “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. (Efesios 2:7) “Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con todos nosotros en Cristo”.
III. EL SEÑOR JESUCRISTO OPERÓ BAJO LA GRACIA DE DIOS
Durante su ministerio aquí en la tierra el Señor Jesús no operó como Dios, sino como un hombre sometido a la voluntad del Padre.
- El Señor Jesús ministró con poder porque la Unción del Espíritu Santo estaba sobre Él. (Lucas 4:18) “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”.
- Por la obediencia el Señor Jesús fue lleno de la gracia de Dios. el Señor vivió una vida de obediencia y humillación al Padre. (Juan 5:19) “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. (Juan 5:30) “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. (Hechos 10:38) “Como Dios Ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.
- El Señor Jesús estaba lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14) “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
- La gracia de Dios el Padre estaba sobre el Señor Jesús (Lucas 2:40) “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él”.
IV. TRES COSAS QUE NOS IMPIDEN SER LLENOS DE LA GRACIA DE DIOS
Todas las cosas que recibimos de Dios las recibimos por la fe. (Hebreos 11:6) “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hay actitudes que impiden que seamos llenos de la gracia de Dios como por ejemplo el orgullo y las raíces de amargura.
- ¿Qué es lo que impide que seamos llenos de la gracia de Dios? El impedimento está en nosotros.
- Incredulidad. Gr. ‘apistía’, falta de fe, infidelidad, desobediencia. (Hebreos 3:12) “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo”.
- Orgullo, altivez. Heb. ‘gaboá’ significa arrogante, altanería o alzado. (Salmo 138:6) “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos”. (Santiago 4:6) “Pero Él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. (1 Pedro 5:5-6) “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo”.
- Amargura. Gr. ‘pikria”, quiere decir punzante, específicamente veneno. (Hebreos 12:15) “Mirad, bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. (Efesios 4:31) “Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”.
2. Una ofensa al Espíritu de Gracia es una ofensa a la gracia de Dios (Hebreos 10:29) “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del Pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”.
Conclusión: Para disfrutar de la manifestación de la Unción del Espíritu Santo en nuestra vida necesitamos mantener una íntima comunión con nuestro Padre Dios, con el Señor Jesucristo y con el Espíritu Santo a través de la oración, la meditación de las Sagradas Escrituras y la obediencia. El Espíritu Santo nos anhela celosamente! (Santiago 4:5).

