
Escribe la visión, y declárala en tablas

Una buena esposa es más preciosa que las joyas
Cuando lo invoques, te contestará
El salmo 91 parafraseado dice: “El Altísimo y Omnipotente Dios es tu refugio y tu fortaleza. Solo Él puede librarte de trampas y de plagas mortales. Él te cubre. Su verdad es tu escudo. No temas de día ni de noche. Aunque la tragedia acontezca a tu lado, tu seguridad está en Dios. Nada lo destruirá a Él y Él vive en ti.
No te sobrevendrá ningún mal. No habrá plaga que llegue a tu casa porque Dios está en ella. Sus ángeles te cuidarán por dondequiera que vayas. Ellos te levantarán con sus manos por encima de cualquier peligro que está en tu camino. Podrás andar por encima de cualquier enemigo que intente lastimarte, o destruirte.
Estas son bendiciones tuyas, porque Dios puso en ti su amor y tú has puesto tu amor en Él. Él conoce tu nombre y te pone a salvo en un lugar alto.
Cuando lo invoques, te contestará. Él está contigo en medio de los problemas. Él te libra y te da honores. Te hace disfrutar de una vida larga y te muestra tu salvación”.
CREA EN EL VALOR QUE DIOS LE HA DADO; NO SE RESIGNE (Isaías 43:4) “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida; (Jeremías 31:3) “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongue mi misericordia”.
El ser humano es la única criatura en la tierra que anhela tener respeto personal, valor propio y auto estima. El ser humano no puede tolerar la vida sin dignidad. Se encerraría en un cuarto y cerraría las puertas y ventanas. Se separaría de la sociedad, se tiraría en las cunetas o en los alcantarillados para morir gradualmente, víctima de la soledad o de la falta de propósito en la vida.
La maldición de la resignación y el cáncer de la futilidad y del abandono sólo se desarrollan en la gente que no logra descubrir su valor propio ni su dignidad ni su potencial para obtener una vida prospera y feliz.
Usted es un hijo de Dios, redimido por la sangre de Cristo. Su cuerpo es el templo del Dios vivo; usted y Dios obrando a través suyo, jamás fracasarán. CON DIOS TODO ES POSIBLE.

