
NO MIRE LO QUE LE FALTA, MIRE LO QUE TIENE

¿QUÉ PORCIÓN DE LA VIDA DESEA TENER?
LA COMUNIÓN CON EL ESPÍRITU SANTO
Texto Principal: Lucas 11:13; 2 Corintios 13:14
Introducción: El Espíritu Santo es una persona y no una fuerza o experiencia emocional. La persona del Espíritu Santo siempre está disponible para tener comunión con nosotros.
I. COMUNIÓN
La palabra griega ‘comunión’ es ‘Koinonia’, significa entrar en sociedad, participación mutua, interrelación y comunicación. El Espíritu Santo nos comunica y nos trae todas las gracias y bendiciones de Dios.
- No podemos ignorar a una persona y después acudir a ella para que nos conceda un favor.
- Muchos cristianos no tienen confianza en el Espíritu Santo porque lo han ignorado, dándole más importancia a otras cosas que los han separado de Él.
II. HAGAMOS DEL ESPÍRITU SANTO UNA PRIORIDAD EN NUESTRA VIDA
¿Cómo podemos tener comunión con el Espíritu Santo? todo comienza con una decisión de separar nuestra vida de todo lo que se interpone entre Él y nosotros.
- El prerrequisito es recibir al Señor Jesús como el Señor absoluto de nuestra vida, renunciando a todo peso de pecado que nos asedia (Hebreos 12:1) “… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.
- Mantenemos la comunión con el Espíritu Santo a través del estudio de la Palabra de Dios y la oración.
- La Unción viene por la gracia de Dios y no por ningún mérito personal. Para crecer en la manifestación de la Unción debemos mantener una comunión continua con el Espíritu Santo.
- Todo es por fe, el Espíritu Santo es tan real en nosotros sintámoslo o no.
III. EL BAUTISMO CON EL ESPÍRITU SANTO Y MUCHAS LLENURAS
Antes de ascender al cielo el Señor Jesucristo nos dejó mandamientos sobre lo que debíamos hacer después que Él se fuera (Lucas 24:49) “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.
- Los primeros creyentes obedecieron al Señor Jesús y estuvieron unidos en oración durante diez días, hasta que el Espíritu Santo vino sobre ellos y fueron llenos de poder de lo alto (Hechos 2:1-4) “Cuando llegó el día de Pentecostés … vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba …y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.
- La llenura del Espíritu Santo cambio la vida de los 120 que estaban en el Aposento Alto. Pedro, que días antes había negado al Señor, se poso en pie y predicó un poderoso mensaje que conmovió a los oyentes y se convirtieron aquel día como tres mil personas (Hechos 2:41).
- ¿Qué causó está gran transformación en Pedro y en los demás discípulos? Fue el poder y la Unción que vivo sobe ellos cuando fueron Bautizados en el Espíritu Santo.
- El bautismo en el Espíritu Santo es el requisito previo para poder funcionar en la Unción del Espíritu Santo.
- Todos los creyentes en Cristo necesitamos el Bautismo en el Espíritu Santo para ser eficaces en la predicación del Evangelio del Señor Jesucristo (Hechos 2:39) “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para todos cuentos el Señor nuestro Dios llamare”.
IV. LA UNCIÓN ES PARA LOS OBEDIENTES
Dios no está interesado en los sacrificios que podamos hacer por Él, sino en que le obedezcamos en todo nuestro andar diario. (1 Samuel 15:23) “… Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.
- La base de nuestra comunión con el Espíritu Santo es la reverencia y obediencia (Hechos 5:32) “… Y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”.
- Una de las razones por las que el Señor Jesús operó en su ministerio en una Unción tan poderosa, fue su dependencia y obediencia absoluta al Padre. (Hebreos 10:5-7) “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dijo: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí”.
- Los discípulos del Señor pusieron la obediencia a Dios por encima de la opinión pública y de su seguridad física (Hechos 4:19-20) “… Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”.
Conclusión: El Espíritu Santo nos anhela celosamente, Él desea tener comunión con nosotros. El Espíritu Santo no está lejos, nuestros cuerpos son su residencia. Hablemos con Él diariamente, alabémosle, Él está atento a escucharnos y a respondernos tiernamente. La persona del Espíritu Santo es Dios, disfrutemos de nuestra comunión con Él.

