
Toda autoridad viene de Dios

EL AMOR NUNCA DEJA DE SER
TOMEMOS EL LUGAR DEL SEÑOR JESUCRISTO Y HAGAMOS SUS OBRAS.
Texto Principal: Juan 14:12; Lucas 10:19; Marcos 16:17-18.
Introducción: «Una de las mayores bendiciones y hechos más asombrosos que tenemos es que Satanás fue derrotado para nuestro bien». La victoria de Jesús sobre Satanás y los demonios es nuestra victoria. Cuando fuimos redimidos en Cristo, esa redención nos libró del poder del enemigo. Fuimos trasladados del reino de Satanás al reino del amado Hijo, en quien tenemos nuestra redención completa y perfecta. Ya no tenemos que pelear para conquistar a Satanás, porque Satanás ya fue conquistado.
I. LAS OBRAS DEL SEÑOR JESUCRISTO.
Miremos a través de las Sagradas Escrituras las obras que el Señor Jesús hizo aquí en la tierra durante su ministerio público.
- El Señor Jesús ordenó que el dinero que se necesitaba para pagar los impuestos del templo viniera a las manos de Pedro. (Mateo 17:24-27) “Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro paga las dos dracmas? Él dijo: Si. Y al entrar él en la casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿de sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti”.
- El milagro de la multiplicación de los peces y los panes. (Juan 6:11-13) “… Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce canastas de pedazos, que de los panes de cebada sobraron a los que habían comido”.
- Jesús caminó sobre las aguas. (Mateo 14:23-25) “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar”.
- Jesús convirtió el agua en vino. (Juan 2:7-11).
II. PODEMOS DESTRUIR LAS OBRAS DEL DIABLO.
El Señor Jesús nos hizo participes de Su autoridad, nos dio la habilidad para hacer milagros en Su Nombre. Él nos la entregó ya. Tenemos la habilidad para hacer libres a los hombres. Podemos quebrantar el poder y el dominio de la enfermedad y de los demonios sobre los cuerpos y mentes de los hombres.
- Podemos realmente tomar el lugar de Jesús y hacer sus obras. El Señor Jesús dijo en (Juan 14:12) “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”. Contamos con las palabras del Maestro para hacer sus obras.
- En nosotros vive el mismo Espíritu Santo que levantó a Jesús de entre los muertos.
- Tenemos la misma Justicia que el Señor Jesús tuvo, porque Él es nuestra Justicia».
- Tenemos autoridad sobre todas las potestades del enemigo en el Nombre de Jesús. (Lucas 10:19) “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”; (Romanos 16:20).
- Tenemos el derecho de usar el Nombre de Jesús aquí y ahora. Dios es mi propio Padre. ¿Qué más podemos pedir? Somos sus hijos. Nacimos del Espíritu Santo. Somos participantes de la Naturaleza divina: la Vida Eterna.
- Glorifiquemos y gocémonos en el Señor por la derrota de Satanás a nuestro favor.
Declaremos ante el mundo con fe: Soy hijo de Dios, soy su heredero y coheredero con Cristo. Mi Padre Dios me ama, así como ama a Su Hijo Jesucristo.
III. EDIFIQUEMOS NUESTRA PROPIA FE.
Creer en la integridad de Dios y Su Palabra es lo hace nacer en nuestros corazones la fe de Dios. Tengamos confianza en la fe que por la Palabra de Dios nació en nuestros corazones; y todo lo que pidamos al Padre en el Nombre de Jesús Él nos lo dará.
- La fe no es un producto del Conocimiento Sensorial. No es un producto de las facultades intelectuales. La fe nace del espíritu recreado.
- Hasta que el ser humano recibe la Vida Eterna, la naturaleza de Dios por el nuevo nacimiento, no puede ser una persona de fe, él sólo tendrá una fe producto del Conocimiento Sensorial.
- Dios es un Dios de fe. La fe es su naturaleza, así como lo es el amor. El amor únicamente puede emanar de Su fuente, el corazón del Padre.
- Cuando nacimos de nuevo recibimos la Vida Eterna, la naturaleza de Dios y esa naturaleza nos engendró en fe, y nosotros nos edificamos en la fe alimentándonos de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la única fuente para alimentar la fe.
Conclusión: La fe sólo puede ser edificada por actuar conforme a la Palabra de Dios, dejemos que la Palabra viva en nosotros, así como vivió en Jesús. Cuando actuamos conforme a la Palabra de Dios, nuestro espíritu se edifica en la fe; y la Palabra se convierte en parte de nosotros.

