
El diablo es un adversario, un enemigo feroz

Dios les ha dado grandes talentos y habilidades a las mujeres.
El Dios Todopoderoso está en mi vida
Nuestro Padre Dios nos prometió que cuando abrimos el corazón y aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro Señor y Salvador por la fe, Dios nos hace la Nueva Creación “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”; convirtiéndonos en sus hijos legítimos, y portadores de Su naturaleza (Juan 1:12-13) “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. Todo esto viene por la fe. Ahora que usted es un creyente en el Señor, aprópiese de estas realidades y declare:
El Dios Todopoderoso está en mi vida, El mora en mí tal como lo planeó originalmente cuando me creó.
Creo que soy salvo. Dios y yo somos uno, por lo que Cristo hizo en mi lugar cuando murió en la Cruz del Calvario.
El Señor Jesucristo pagó el precio completo de mis deudas, mis transgresiones, ya no queda más que yo tenga que pagar.
Creo que tengo salvación, aquí, ahora y para siempre, por las Buenas Nuevas de lo que Tú llevaste a cabo cuando moriste en mi lugar.
Ahora estoy restaurado ante Dios mi Padre, por medio de mi Salvador Jesucristo.
Creo que toda la abundancia que mi Padre Dios creó en esta tierra es para mí bendición.
Yo sé que mi Dios suplirá todo lo que yo necesite y me guiará a obtener toda esa abundancia.
El Señor Jesucristo es mi Médico por excelencia, por eso soy sano.
El me conoce perfectamente y vive en mí. Su vida maravillosa es ahora mi fuente de sanidad permanente. De ahora en adelante no viviré en la soledad, porque Jesucristo es mi amigo y mi residente.
Cuando Cristo murió en la cruz, mis pecados recibieron su castigo. No podrán ser castigados de nuevo.
Mi deuda ya fue pagada. Ninguna deuda debe jamás pagarse dos veces. Soy salvo, aquí y ahora.
Tengo fe, lo creo y quedo libre. Gracias Padre en el nombre de Jesús. Amén.

