
0821- LO QUE SOMOS PARA EL PADRE EN CRISTO

Recuerde que las mejores cosas de la vida no son gratis
OREMOS COMO HIJOS NO COMO EXTRAÑOS
Texto Principal: Juan 16:23-24; Mateo 21:22
Introducción: El Señor Jesús dijo: “Todo cuanto pidieres al Padre en mi Nombre, os lo dará” (Juan 16:23).
I. JESÚS DIJO: PADRE, GRACIAS TE DOY POR HABERME OÍDO
(Juan 11:41) “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído”.
- El Señor Jesucristo no fue un maestro teórico de la oración que se limitaba a hacer sus exposiciones elocuentes a sus seguidores; Él vivió lo que enseñó. Sus enseñanzas acerca de la oración fueron acompañadas con su ejemplo; Él fue un hombre de oración (Marcos 1:35) “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”; (Mateo 14:23) “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”; (Lucas 6:12) “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios”.
- ¿Por qué el Señor Jesús tuvo éxito en su vida de oración? Las palabras que Jesús habló fueron palabras de Su Padre. Las oraciones del Señor Jesús estuvieron fundamentadas en la Palabra del Padre.
- Oremos como el Señor Jesús oró. Presentamos nuestras peticiones en oración basados en la Palabra del Padre, creyendo que la respuesta está garantizada por Su propia Palabra.
II. OREMOS AL PADRE CON LA GARANTÍA DE SU PALABRA
A través de la oración entramos en el reino de lo sobre natural. Entramos en la Sala del Trono en la presencia del Dios Omnipotente.
- Él Padre prometió escuchar nuestras oraciones y atender a nuestras peticiones.
- Oramos con la garantía de Su palabra. Dios es veraz, Su Palabra es la verdad (Juan 17:17) “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad”; (Efesios 1:13).
III. TOMEMOS EL LUGAR DEL HIJO
No somos esclavos, no somos siervos; somos hijos de Dios. (Gálatas 4:6-7) “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.
- Somos participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:3-4).
- Ahora tomamos el lugar del Señor Jesús, actuando en su lugar, haciendo la voluntad del Padre.
- Podemos saber que estamos en la voluntad del Padre así como el Señor Jesús lo estuvo, porque Él de su propia voluntad nos engendró.
- Somos el fruto de su propia palabra. Existimos por su propio poder y habilidad.
- Porque tenemos la Vida Eterna, la naturaleza divina, reconozcamos nuestro lugar en Cristo y actuemos como hijos de Dios.
- Pertenecemos a un orden sobrenatural, ya sea que lo reconozcamos o no, que hayamos tomado nuestro lugar en Cristo o no; contamos con la habilidad de la presencia de Dios que mora en nosotros.
- Tenemos la sabiduría que el Señor Jesús tuvo durante su vida terrenal porque Él nos ha sido hecho sabiduría (1 Corintios 1:30.
- Considerémonos vinculados con la habilidad y con la omnipotencia de Dios. El Señor Jesús dijo: “…y nada os será imposible” (Mateo 17:20).
IV. TOMEMOS NUESTRA POSICIÓN EN CRISTO
El razonamiento derivado del Conocimiento Sensorial no acepta estas verdades divinas.
- Estamos en Cristo, tomemos nuestra posición en Él:
- Estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo (Efesios 2:5-6).
- Estamos en el Reino de Dios -Él Reino de la vida, la abundancia, la salud, la paz y las riquezas- (Colosenses 1:13) “Él cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”.
- Confesemos lo que somos en Cristo. Somo hijos de Dios, la nueva creación, participantes de la naturaleza divina, herederos de Dios, bendecidos, victoriosos, saludables y prosperados.
- Confesemos que podemos hacer lo que Él dice que podemos hacer, porque Él está obrando dentro de nosotros. Podemos echar fura a los demonios, sanar a los enfermos, hacer milagros (Marcos 16:17-18); (Mateo 10:8). Podemos hacer las mismas obras que Cristo hizo (Juan 14:12).
- Nuestro Padre Dios afirma en Su Palabra que Él está en nosotros. La habilidad y el poder está dentro de nosotros.
- Ahora hagamos nuestra parte en la salvación de los seres humanos, así como el Señor Jesús ya hizo su parte.
Conclusión: Declare: “Yo soy lo que Dios dice que soy”. “Dios es en mí lo que Él dice ser”. “Yo puedo hacer con Su habilidad dentro de mí, lo que Él dice que puedo hacer”.

