
DE LA CRUZ AL TRONO

SOMOS EMBAJADORES DE CRISTO
EL SEÑOR JESUCRISTO EXALTADO ESTÁ SENTADO EN EL TRONO
Texto Principal: Hechos 2:33; Efesios 1:19-20.
Introducción: En el infierno, el Señor Jesucristo venció al diablo de una vez y para siempre. El Señor descendió al infierno a pagar el castigo por nuestros pecados y para enfrentar al diablo, derrotarlo y despojarlo de las llaves de la muerte y del Hades. El Señor Jesucristo destruyó” al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14).
LA EXALTACIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO
La resurrección del Señor Jesucristo es la evidencia de Su victoria sobre el pecado, las enfermedades, la muerte, Satanás y el infierno.
- El Nombre de Jesús es el más predominante y Todopoderoso; todos los seres de los tres mundos están obligados a doblar las rodillas delante del NOMBRE (Filipenses 2:9-11). “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de lo que está en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
- El Señor Jesús es el Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16) “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.
LA AUTORIDAD QUE LE FUE DADA AL SEÑOR JESUCRISTO ESTA BASADA EN SU RESURRECCIÓN Y ENTRONIZACIÓN
El Padre le dio toda autoridad en el cielo y en la tierra. (Mateo 28:18) “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.
- La iglesia es Su cuerpo y Él es la cabeza.
- Todos sus enemigos están debajo de sus pies (Hechos 2:34-35).
EL REY ESTA SENTADO EN EL TRONO
El trono es símbolo de autoridad y poder real. El trono de Dios es el asiento real donde el Rey de reyes está sentado (Efesios 1:20) “La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales”.
- El Señor Jesucristo exaltado se sentó en el Trono a la diestra del Padre. (Apocalipsis 5:12-13) “… El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”.
- Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Él está por encima de todo lo visible e invisible (Efesios 1:21).
ESTAMOS SENTADOS EN EL TRONO JUNTAMENTE CON CRISTO
Compartir el trono significa compartir la autoridad que representa el trono. (Efesios 2:6) “Y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
- El Señor Jesucristo recuperó para nosotros las llaves -la autoridad- que el diablo le arrebató a Adán y a Eva. (Mateo 16:18-19) “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que destares en la tierra será desatado en los cielos”.
- La palabra atar significa prohibir, impedir; desatar es permitir.
- (Lucas 10:19) “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”.
- El Señor Jesucristo está compartiendo Su autoridad con nosotros; ahora podemos usar la autoridad en el NOMBRE DE JESÚS sobre los poderes de las tinieblas.
LA FE EN SU NOMBRE
Los apóstoles creyeron en la autoridad y poder del nombre de Jesús y actuaron osadamente.
- Es la fe en Su nombre aquel hombre paralítico fue sanado milagrosamente. (Hechos 3:16) “Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros”.
- Demostremos la derrota de Satanás. Satanás es un enemigo derrotado.
- En la medida que tenemos la revelación de la Palabra de Dios, encontraremos la seguridad que Jesús venció a Satanás de una vez y para siempre.
Conclusión. Actuemos sin temor, ejerzamos la autoridad en el NOMBRE DE JESÚS; Satanás es un enemigo derrotado.

