
EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

El mas alto amor de Dios para con el hombre
“Mas bienaventurado es dar que recibir”
“Mas bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Proverbios 11:25).
El capítulo 29 de 1 de Crónicas nos revela los principios de Dios para la prosperidad financiera. Lo que nos dice la Biblia en este capítulo ocurrió mucho tiempo después de la construcción del Tabernáculo en el desierto en los tiempos de Moisés. Ahora Dios le ordenó a David que hiciera los preparativos para que su hijo Salomón construyera el Templo de Jerusalén. El Espíritu Santo nos describe lo que ocurrió al recoger la ofrenda para la construcción del Templo.
- El rey David dio con todas sus fuerzas dinero perteneciente al reino de Israel (1 Crónicas. 29:2).
- Además, David dio de su tesoro personal, 142.560 libras de oro y 332.640 libras de plata refinada.
- Los jefes de las familias y administradores trajeron 237.560 libras de oro, más otras 88 libras de oro (diez mil dracmas), más 475.200 libras de plata, más 388.000 libras de bronce, más 108.000 libras de hierro.
- Todo el que tenía joyas y gemas preciosas las puso en manos del tesorero Jehiel (1 Crónicas 29:8) “Y todo el que tenía piedras preciosas las dio para el tesoro de la casa de Jehová, en mano de Jehiel gersonita”.
- El rey y el pueblo se alegraron muchísimo por haber podido traer la ofrenda voluntariamente (1 Crónicas 29:10-11) “Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos”. Recordemos que según (2 Corintios 9:7) “Dios ama al dador alegre”.
- El versículo 12 enseña que las riquezas provienen directamente de Dios.
- Como Dios es el dueño de todas las cosas, cuando damos para Su obra no hacemos otra cosa que devolverle lo que por naturaleza le pertenece (1 Crónicas 29:14) “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”.
- Nuestra vida es muy breve (1 Crónicas 29:15). Por esa causa Jesús ordenó que pusiéramos nuestro tesoro en un lugar que fuera eterno.
- La generosidad está ligada a la rectitud del corazón (1 Crónicas 29: 17-18) “Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente está voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti”.
Las cantidades de oro, plata y metales valiosos que se recogieron en aquella ofrenda fueron gigantescas. Cualquiera diría que después de dar una ofrenda de tal magnitud, David quedó arruinado y pobre.
La mente carnal nos dice que fue una locura ofrecer tal cantidad de riquezas. Que David habría sido más prudente si hubiera dado una ofrenda razonable, y reservado una buena cantidad para él y su descendencia. Pero lo cierto es que David dio una fortuna y sembró en abundancia porque su amor estaba en la casa de Dios.
¿Qué pasó con él en su vejez? David no tenía un ahorro pensional. ¿Sería que lo tuvo que mantener el Seguro Social? ¿Sería que David fue internado en un asilo para mendigos e indigentes? No. A pesar de los pensamientos de incredulidad y temor que Satanás quiera poner en las áreas no renovadas de nuestra mente, David tampoco pudo escapar de las leyes eternas de la prosperidad.
Él sembró en abundancia durante los años de su madurez. ¿Qué ocurrió con su vida en la ancianidad? Esa es una buena pregunta. Mire lo que dice el Espíritu Santo al respecto en (1 Crónicas 29:28) “Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y gloria”.
Apreciados hermanos, ¿Cómo les gustaría que fuera su vejez? Si no hemos sembrado abundantemente en los años anteriores, ¿qué cosecha podemos esperar levantar del Señor? Empiece hoy mismo “a echar su pan sobre las aguas; Dios prometió que después de muchos días volverá a hallarlo” (Eclesiastés 11:1). ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

