
0765 LA PALABRA ENTRA Y SALE

“Mas bienaventurado es dar que recibir”
EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS
Texto Principal: Hebreos 1:3; Hebreos 11:3.
Introducción: La Palabra de Dios no ha perdido Su poder, el mismo poder creativo con el que fue creado el universo está en la Palabra de Dios hoy.
I. EL PODER Y LA AUTORIDAD DE LA PALABRA DE DIOS.
La autoridad de la Palabra de Dios se libera cuando la declaramos con fe.
- Jesús dijo que el más grande ejemplo de fe fue un hombre que comprendió la autoridad de la palabra y supo cómo ejercerla; era un centurión romano que sabía cuánto poder tiene la Palabra (Mateo 8:8-10).
- El poder de la Palabra de Dios fluye a través de los labios de los creyentes que con osadía y fe la declaran.
II. EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS ES INMUTABLE.
La Palabra de Dios no ha perdido Su poder, el mismo poder creativo con el que fue creado el universo está en la Palabra de Dios hoy. (Hebreos 11:3) “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
- La Palabra de Dios no vuelve vacía (Isaías 55:11).
- Dios sana a través de Su Palabra. La Palabra de Dios es poderosa para sanar cualquier enfermedad. (Salmo 107:20) “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina”.
- La Palabra de Dios es medicina. (Proverbios 4:20-22); (Jeremías 33:6).
- La Palabra declarada con fe y autoridad es eficaz, no volverá vacía, logrará las cosas que agradan a Dios. ¡La Palabra de Dios prosperará siempre!
III. LA INMUTABILIDAD DE LA PALABRA DE DIOS.
Dios es inmutable, Su Palabra es inmutable. El Señor Jesús dijo: (Mateo 24:35) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Salmo 119:89) “Para siempre, oh Jehová, permanece tu Palabra en los cielos”.
- Declaremos la Palabra de Dios y Él la confirmará con señales y maravillas (Marcos 16:19-20).
- Cuando dejamos de hablar del problema, de nuestros pensamientos o nuestros temores y declaramos audazmente lo que la Palabra de Dios dice sobre nuestra situación, entonces nosotros somos más que vencedores.
IV. LA PALABRA DE DIOS ES LA ESPADA DEL ESPÍRITU; NUESTRA ARMA CONTRA EL ADVERSARIO.
La Palabra de Dios es nuestra arma para la victoria en la batalla, es «la espada del Espíritu» (Efesios 6:17).
- Cuando declaramos la Palabra de Dios con fe, se convierte en un arma poderosa y ante ella Satanás no puede defenderse.
- Declaremos la Palabra de Dios con fe y autoridad y venceremos a Satanás en nuestras vidas; liberaremos nuestras familias y a las personas que han estado oprimidas por el diablo.
(Apocalipsis 12:11) “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.
V. LA PALABRA ENTRA POR LOS OÍDOS Y SALE POR LA BOCA.
La Palabra de Dios entra a través de la lectura y la meditación. Pero, así como entra y se establece en nuestro espíritu, debe salir a través de nuestra boca. (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. (Marcos 11:23) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.
- ¡Leer, meditar y declarar la Palabra de Dios con nuestra boca, es la llave para la victoria!
- Jesús habló la Palabra con autoridad y poder. (Lucas 4:35) “Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?”.
- Cree la Palabra,
- Habla la Palabra,
- Visualice a la Palabra obrando milagros.
Conclusión: Para que podamos operar en dominio sobre la tierra, para el cual fuimos creados, el Señor Jesús nos dio las llaves de autoridad para la guerra espiritual victoriosa. Cuando usemos efectivamente la Palabra viviremos en victoria sobre los conflictos de la vida. Encontraremos que somos lo que Jesús ya declaró que somos: Somos más que vencedores, Somos vencedores en Su nombre.

