El sumario más sucinto, y sin embargo de más amplios alcances, de la vocación de un padre, se encuentra en una sencilla declaración de los escritos del apóstol San Pablo a la iglesia de Éfeso: “No provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” Efesios 6:4 

Apóstol Enrique Torra – La Familia – Julio 7 /2019

De esta manera resume el apóstol el Orden de Dios para los padres bajo el aspecto de tres mandamientos básicos: Ama, disciplina, enseña. Este bosquejo simple de la responsabilidad de los padres toma a Dios mismo como modelo. 

Algunas escuelas de filosofía reducen la religión a una “proyección de imagen paterna”; el hombre se siente aterrado por el universo en el cual se encuentra, de como se proyecta ese deseo de seguridad y protección de “un padre celestial”. 

La Biblia, sin embargo, invierte precisamente este orden. Es Dios quien proyecta una imagen -su propia imagen- sobre el hombre. La Biblia dice: “Creó al hombre a su propia imagen” Génesis 1:26, y parte de la imagen de Dios en el hombre se descubre en el hecho de que compartimos su paternidad. Dios es el Padre. Todo padre terreno deriva su calidad paternal de El. Y Él trata con nosotros, sus hijos terrenos, de acuerdo a este mismo modelo triple. Hebreos 10:26, 27, 30,31.

El comienza con la enseñanza: Nos da un “conocimiento de la verdad”. Cuando la enseñanza es rechazada o ignorada, él aplica disciplina. Sin embargo esta disciplina no se aparta de Su amor, Él disciplina sobre la base de Su amor. Mire lo que dice la Escritua: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo… Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” Hebreos 12:5-9

En estos versículos vemos que se ha invertido el orden, pero sin embargo el triple molde básico permanece claramente evidente: enseña, disciplina, ama. De este modo expresa su paternidad el Dios eterno. 

Él es el Padre perfecto. Es el modelo para todos aquellos que tienen el privilegio de reflejar aquí en la tierra la imagen de Su calidad de Padre.

Comparte en redes sociales