Como pueblo de Dios no fuimos creados para ser un don nadie. Romanos 8:17 afirma: Somos herederos de Dios, coherederos con Cristo Jesús.

Apóstol Enrique Torra – Principios para una vida triunfante – Junio 30 /2019

Santiago 2:5 declara: Somos herederos del reino de Dios, que El ha prometido a los que le aman. Nosotros somos lo que Dios es en nosotros. 1 de Juan 4:17 dice: Como El es, así somos nosotros en este mundo.

El principio acerca del deseo es vital a la fe. Creer para recibir algo es desearlo. Orar por algo es desearlo. La oración es el deseo dirigido hacia el cielo. Proverbios 13:12 dice: El deseo cumplido, es árbol de vida.

Un árbol produce frutos cuando está vivo. El fruto de la vida es la abundancia de bendiciones y provisiones en esta tierra que hacen la vida plena, fructífera, disfrutable y productiva. La buena vida es una idea concebida por Dios.

Proverbios 11:23 dice: El deseo de los justos es solamente el bien. Cuando Dios está vivo en usted, los deseos suyos son los deseos de El, son los buenos deseos.

La religión en sus muchas formas y nombres enlaza la pobreza con la piedad, el sufrimiento con la virtud, las cargas con la humildad y la escasez con la santidad.

Emerson, el gran filósofo norteamericano, dice que desde que era muchacho quiso escribir un ensayo que tratara acerca de la teología tradicional, la cual adoctrina a la gente en contra de desear el éxito, los logros y la prosperidad material.

En su estilo inimitable, dijo que “la vida real, como la gente la vive, va por delante de la teología y que la gente sabe más que los predicadores religiosos”

Luego explica como un predicador habló acerca de la vida y del juicio final como si todas las cosas tuvieran que esperar que ese momento llegara. Al enseñar esa doctrina, el predicador religioso ignoraba el hecho de que se cosecha lo que se siembra, aun aquí en esta vida.

El señor Emerson fue impactado por la doctrina de ese predicador religioso porque enfatizaba que solo los malvados deben tener éxito en este mundo y que la gente buena debe probar su humildad y piedad viviendo vidas de miseria. 

Este no es el pensamiento de Dios para sus hijos. La religión y la tradición han acondicionado a los fieles a un estilo de vida diferente a la que Dios diseñó para los seres humanos. Dios desea que nosotros sus hijos disfrutemos de la buena vida aquí y ahora en la tierra. La Biblia dice: Amado, yo deseo que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 2.

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