Una vez un grupo de hombres estudiaban juntos la Biblia; se trataba de un pasaje sobre la relación matrimonial.

Apóstol Enrique Torra – La Familia – Junio 09 /2019

Cada uno escribió los pensamientos que tuvo durante un tiempo de meditación silenciosa. Luego compartieron unos con otros lo que habían escrito. Mientras estudiaba el pasaje, uno de los hombres fue impulsado a pensar en su propio matrimonio. Vertió sus pensamientos en forma de una oración, esto fue lo que escribió: “Señor, te estoy agradecido por mi esposa Cristina. Alabo tu plan y providencia divinos que me guiaron hasta ella. Te agradezco, Señor, por su paciencia y perseverancia y oraciones a través de doce años de matrimonio en que yo no te conocía. Te alabo, Señor, por tu salvación que finalmente me alcanzó, por medio de su paciencia perseverancia y oraciones. Señor, envía tus ángeles guardianes sobre ella y protégela. Gracias Señor.

Este es un bello tributo a una paciente esposa. Pero es más que eso: Es también un testimonio al poder de Dios obrando a través de sus cauces designados de Orden Divino.

La esposa desempeña en su vida el papel de quieta sumisión a su esposo, confiando en que Dios obraría en la vida de él. Dios premió su fe, salvó a su esposo, pero hizo todavía más que eso: El esposo pasó a asumir el papel que ella, en fe había mantenido cubierto para él. El llegó a ser en efecto la “cabeza”, su escudo y protector: es con verdadera autoridad espiritual que él invoca sobre ella la bendición del cielo, la protección de los ángeles. Ese es el orden divino en acción para la bendición de la familia, de la iglesia y de la nación.

Esposas, regocíjense en la autoridad que sus maridos tienen sobre ustedes. Sujétense a ellos en todas las cosas. Es un especial privilegio moverse bajo la protección de la autoridad de ellos. Dentro de ese patrón de Orden Divino es que el Señor quiere bendecirla y hacer de ustedes una bendición para sus maridos, para sus hijos, para la iglesia y para la comunidad.

Dios quiere cumplir su propósito en nuestras familias si nosotros nos sometamos a Su Santa Palabra y obedecemos todo los que Él ha establecido para el orden familiar.

El Salmo 112:1-3 dice: “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre”. Esta es la bendición del Señor en el hogar de cada uno de sus hijos, este es el sueño de Dios para nuestras familias.

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