Por la fe en el Señor Jesucristo, al aceptarlo en nuestro corazón como el Señor y Salvador de nuestra vida, recibimos la salvación, el perdón de pecados, la justificación y la naturaleza divina que nos impartió el Padre cuando nos engendró como sus hijos.

Apóstol Enrique Torra – Principios para una vida triunfante – Mayo 5 /2019

Esto fue lo que resolvió el problema espiritual en que estábamos ante Dios ya que nuestra comunión estaba rota por causas de nuestras iniquidades.

Ahora que usted ha sido restaurado, y es miembro de la Familia de Dios como hijo legítimo,  una vida de milagros ha comenzado en su vida. A partir de este momento comience a activar el poder de la palabra hablada, recuerde que Jesús dijo: “Lo que diga será le hecho” Marcos 11:23

Haga esta declaración: Yo me identifico con Jesucristo en una forma práctica. El es el modelo para los propósitos y la obtención de mis logros en la vida; es mi camino para lograr el éxito.

Yo se que el plan original de Dios fue que yo, sin inferioridad ni condenación, tuviera felicidad, salud y autorrealización, así como Adán y Eva a quienes Él creó. Pero ellos no prestaron la atención adecuada a Su plan; ese fue el origen de los problemas humanos.

Para salvarme, Jesucristo tomó los males que yo había hecho al morir en mi lugar. Luego, El regreso con la vida nueva de Dios que ahora me ofrece. Me identifico con Él porque, ya que asumió la culpa que era mía, puedo recibir la nueva vida de Dios que Él me trae.

Su amor concibió la idea de no dejarme morir en el vacío, sino pagar por mis males y restaurarme al estilo de vida de Dios, para el cual fui creado originalmente.

Ahora vivo nuevamente con Dios como en mi propia casa y Él me bendice por medio de Jesucristo. He recuperado mi dignidad. Ahora estoy restaurado y soy un hijo de Dios. Por eso caminaré de ahora en adelante basado en la Palabra de Dios, lo haré erguido, sin temor, porque sé que mayor es que está en mí que el que está en el mundo. 1 Juan 4:4

Comparte en redes sociales