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LA SEMILLA 19 DE ABRIL DE 2015

APUNTE PASTORAL

La unción produce revelación, la revelación nos lleva a la libertad y la libertad de Dios está empezando a desatar riquezas para que fluyan hasta las manos de gente con una visión grande, con pasión por las almas y con fidelidad en la administración.

Dios no tiene ninguna necesidad allá en el cielo. Es aquí en la tierra donde se necesitan los recursos para predicarle a las naciones.

Él ha ordenado que haya alimento en su casa porque su deseo es que el mundo entero pueda ser saciado.

Dios no tiene ningún interés en arruinar a sus hijos, o en ponerles una carga muy difícil de llevar. Por el contrario, ya hemos visto que el deseo de Su corazón es que nosotros seamos bendecidos y prosperados.

Pero Dios también se preocupa por los pecadores. Él quiere que ellos sean salvos, que escuchen el evangelio y que pasen de las tinieblas del pecado a la luz admirable de la salvación.

El diezmo es una ley eterna que refleja la sabiduría del Padre. A través de lo que Él nos pide se está financiando la evangelización del mundo y apresuramos el regreso de Cristo a la tierra.

No importa si usted tiene tan pocos recursos como la viuda de Sarepta, o si ha logrado acumular una fortuna tan grande como la que Abraham tenía. Separe hoy mismo la décima parte, la que el Señor reclama como suya, y así estará desatando todo el poder de la Palabra de Dios sobre su vida y sus finanzas.

No estoy hablando de que dé una ofrenda y luego se olvide del asunto hasta que surja otra crisis; sino que usted calcule el porcentaje que le corresponde a Dios y lo lleve tan pronto como sea posible al lugar donde esta recibiendo alimento y cobertura espiritual. La Biblia dice: “El que es enseñado en la palabra haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”. Gálatas 6:6.

Si por alguna razón usted no se está congregando en una iglesia llena de visión, donde se predique una palabra poderosa de revelación; entonces debe diezmar en el lugar donde se alimenta.

¡Indefectiblemente diezmarás! Busque una iglesia local donde crean toda la Palabra de Dios y honren a Jesucristo. Donde prediquen la Palabra de fe y no lo vayan a esclavizar en el legalismo ni en la religiosidad.

Establézcase allí y sujétese a sus líderes y sea un creyente comprometido, fiel y generoso. Recuerde que a donde usted diezme, de allí vendrá su cobertura. Esta es una buena semana. Los bendigo.

LA FAMILIA

Una mujer vino una vez a un pastor con la queja de que su marido era falto de espiritualidad que no sabía si seguiría viviendo con él. Ella había tratado una y otra vez de hacerlo ir a la iglesia, de que celebrara cultos familiares, que dejara de usar lenguaje profano, etc, todo sin resultado. El hacía observaciones sarcásticas sobre las actividades espirituales de ella, y estaba comenzando a influir sobre los hijos. Ella estaba aún pensando si sería correcto seguir teniendo relaciones maritales con él a causa de su manera blasfemar.

El pastor le reafirmó que la relación marital no dependía del hecho de que su marido fuera cristiano y le citó lo que la Palabra de Dios dice “Y si una mujer tiene marido que sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”. 1 Cor. 7:13 Pero él todavía fue más lejos, le dijo él: Ahora yo veo aquí algo. Esta semana su esposo le ha ofrecido dos veces sacarla a comer afuera, dándole una oportunidad de apartarse de la cocina y de los niños, y usted lo rechazó, ¿no es verdad? Bueno, si, es cierto, admitió la mujer. Yo estaba tan ocupada, tenía cosas que hacer.

El problema no está en su marido, sino en usted. Usted es una esposa rebelde. Le molesta la autoridad de su marido. Lo que usted necesita es ir a casa y disculparse ante su esposo, pedirle que la perdone por no haber sido una esposa que no ha sabido someterse. Deje de sermonearlo continuamente, déjele eso a Dios. Prepárele sus comidas favoritas. Dedíquese a la tarea de ser una esposa que esté sujeta a su marido en todo. Mire lo que la Biblia dice: “Así como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las esposas lo estén a sus maridos en todo”. Efesios 5:24.

El consejo la sacudió, pero lo aceptó y actuó de acuerdo con él. Cerca de una semana más tarde el esposo de la mujer vino a ver al pasto y le preguntó: ¿Le habló usted a mi esposa hace casi una semana? Si, le contestó el pastor. El hombre le dijo me gusta eso. A partir de ese momento el esposo comenzó a asistir a las reuniones de la iglesia y terminó siendo diacono de la congregación. Lo que la esposa no había logrado conseguir por sus propios esfuerzos, Dios lo consiguió cuando ella se sometió a la autoridad de su esposo.

Si ponemos en práctica los principios de la Palabra de Dios cerca del matrimonio, las cosas van a mejorar, lo imposible será hecho posible, recuerde que Dios cumple Su Palabra.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Su Poder para anhelar es más importante que su poder para devengar un salario. La gente que triunfa en la vida se concentra en lo que desea e ignora cualquier limitación que pueda enfrentar.

1. Sueñe más allá de lo que parezca posible.

2. Desee aquello que ha soñado tener.

3. Actúe para hacer esos sueños realidad.

Desee más allá de lo que satisfaga a las personas comunes; una característica de toda persona triunfadora es que posee un deseo profundo de triunfar. El poder intenso del deseo que hay en usted tiene una manera milagrosa de liberar energía poderosa, creatividad y una casi sobrenatural atracción para lograr lo que anhela.

¿Qué es lo que usted quiere con todo su corazón de la vida? ¿Acaso es malo desear hacer cosas, ser alguien o tener algo?

Helen Keller dice: “Podemos hacer cualquier cosa, si tenemos suficientes deseos de hacerlo y persistimos hasta lograrlo”

Las religiones han enfatizado el sometimiento, la humildad, el sufrimiento y la pobreza; han santificado la resignación, la sumisión, la concesión y el abandono y han descuidado las virtudes del positivismo, el desarrollo, la fe, la productividad, el éxito y la obtención de logros.

El sentido común nos dice que Dios no pudo haber creado las riquezas que creó en este mundo para ser monopolizadas por gente que lo ignora. Él creó esas riquezas para el placer, la utilidad y la autorrealización de quienes lo honran y caminan con Él.

Cuando Dios creó al hombre, le entregó todas las cosas para que las administrara y disfrutara de ellas. La Biblia dice: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os serán para comer”. Génesis 1:28-29.

Por causa del pecado el hombre perdió este estado de abundancia y quedó sujeto a la maldición de la pobreza, pero Cristo vino para redimirnos de esa maldición. La Biblia dice: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. 2 Corintios 8:9.

Anhelar las buenas cosas de Dios, no pude ser considerado como un pecado delante de Dios. Desear las riquezas materiales, es estar de acuerdo con el plan de Dios para el ser humano. Dios es poderoso para hacer que abundemos en toda gracia, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente y que abundemos para toda buena obra. Él quiere que estemos enriquecidos en todo para toda liberalidad 2 Corintios 9:8,11.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: JESUCRISTO HOMBRE.

Texto Principal: Juan 1:14; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 2:14; Filipenses 2:6-8.

Introducción: Para que el hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados pudiera ser redimido legal y vitalmente de la potestad de las tinieblas, de la muerte y de satanás, fue necesaria la humanización de Dios y que se identificara no solo con la naturaleza humana sino también con la naturaleza pecaminosa del hombre. El Hijo de Dios y la humanidad se identificaron perfectamente con el fin que legalmente fuéramos redimidos.

I. LA IDENTIFICACIÓN DE CRISTO CON NUESTRA HUMANIDAD.

La identificación de Cristo con nuestra humanidad ocurrió en la encarnación. Juan 1:14 y Hebreos 2:14: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo".

1. Cristo anduvo como debió haberlo hecho el primer hombre, cumpliendo la voluntad de Dios Padre.

2. Ésta identificación no fue total hasta ese momento con el hombre. El Señor no se había identificado con la naturaleza pecaminosa. Si Cristo hubiera compartido la naturaleza que reinaba sobre el espíritu del hombre, hubiera estado espiritualmente muerto durante su ministerio en la Tierra.

3. Si Cristo hubiera nacido por procreación humana, hubiera nacido contaminado con la naturaleza pecaminosa y Él no hubiera podido revelarnos al Padre.

II. LA IDENTIFICACIÓN DE CRISTO CON NUESTRA NATURALEZA PECAMINOSA.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”. 2 Corintios 5:21 el Padre Dios lo convirtió en pecado por nosotros. Él no sólo llevó nuestros pecados, sino también tomó la naturaleza de pecado sobre sí mismo hasta que fue todo lo que la muerte espiritual era en el hombre.

1. La identificación de Cristo con nuestra naturaleza pecaminosa tuvo lugar en el Huerto de Getsemaní momento previo a su arresto Lucas 22:39-53. Es decir, cuando se cumplió el tiempo para que Cristo llevara a cabo la misión para la cual había venido a la Tierra.

2. En la crucifixión el Señor padeció los intensos dolores de la muerte física por nosotros. La traducción directa del hebreo dice lo siguiente: "Ciertamente Él soportó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado y herido de Dios y afligido. Pero Él herido fue por nuestras transgresiones; Él fue molido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestro bienestar fue puesto sobre Él, y por sus azotes fuimos nosotros sanados. Todos nosotros nos habíamos extraviado como ovejas, y el Señor puso sobre Él la iniquidad de todos nosotros". Isaías 53:4-6. Esta traducción es tomada de la traducción judía del Antiguo Testamento.

3. En la mente de Dios no fue Cristo el que colgó en la cruz, sino la raza humana. Así, todos podemos decir con Pablo: "con Cristo estoy juntamente crucificado" (Gálatas 2:20).

4. Físicamente no estábamos con Adán en el huerto, pero sí lo estábamos legalmente. De la misma manera no estuvimos en la cruz con Cristo físicamente, pero sí legalmente. La identificación de la raza humana con Cristo es tan completa como lo fue con Adán.

5. Cuando la identificación de Cristo con la humanidad se completó, empezó la redención.

III. CRISTO PAGÓ NUESTRA DEUDA Romanos 5:6-9.

Lo primero que el Señor Jesús hizo por nosotros fue pagar la deuda que teníamos por causa del pecado. El juicio, que por derecho era del hombre, recayó sobre Cristo y él fue abandonado por Dios.

1. "Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido". Isaías 53:8.

2. El juicio y la condena eran del hombre, pero recayeron sobre Él, porque Él y el hombre se habían hecho uno. Él murió por nuestro juicio, y nosotros con Él.

3. Cristo padeció el abandono de Dios. Salmo 22; Mateo 27:46. Este grito refleja el padecimiento de Cristo por el desamparo al llevar sobre Sí los pecados del mundo 2 Corintios 5:21.

Conclusión: Si el Señor Jesucristo no se hubiera identificado con la naturaleza pecaminosa que la humanidad heredó del primer padre, Adán, no hubiéramos sido redimidos completamente. Cristo ocupó nuestro lugar en la cruz del Calvario, esa cruz era la que todos los seres humanos debíamos haber llevado y padecido. Pero Cristo se ofició como el sustituto de la humanidad, ahora todo aquel que cree en Él, es trasladado de muerte a vida, redimido del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo, Jesucristo. Colosenses 1:13.

LA MÁXIMA

“El silencio es el elemento donde las grandes cosas se forjan” TOMAS CARLYLE.

LA CONFESIÓN DIARIA

Jesucristo es el Señor de mi vida, yo decidí serle fiel todos los días de mi vida. Yo se que Él nunca me dejará, siempre me ayudará y me sostendrá con su poderosa mano. Soy bendecido, nada me faltará porque el Señor es mi Pastor. Este es un buen día. SOY BENDECIDO.

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LECTURAS DIARIAS

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