Print

LA SEMILLA 7 DE DICIEMBRE DE 2014

APUNTE PASTORAL

Durante mucho tiempo oímos enseñar que el dinero no es algo espiritual y que podemos manejar nuestras finanzas como mejor nos parezca, pero la Biblia nos enseña que las riquezas son de Dios y es Él quien nos da el poder para poseerlas y administrarlas para la gloria de Su nombre.

Por haber creído a esas mentiras originadas en la mente de satanás, es que la iglesia no dispone de los recursos financieros suficientes para la evangelización del mundo que no conoce al Señor como su Salvador personal.

Dios nos mandó a predicar el evangelio a todo el mundo, nos dio el mensaje para compartirlo con los perdidos, y además tenemos la Unción del Espíritu Santo para proclamar esta verdad. ¿Dónde están los recursos que se necesitan? Pues están en nuestras manos.

Ahora mismo, es una realidad. Si los hijos de Dios empiezan a vivir por la fe en la Palabra, y a plantar semilla en abundancia, ellos serán prosperados más allá de lo que puedan imaginar, y la iglesia podrá hacer la obra de Dios en medio de la abundancia.

No puede ser santo y obediente quien está reteniendo los recursos necesarios para que el evangelio sea predicado a todas las naciones.

Cuando Dios llamó a Abraham le dio grandes promesas, la mayoría de ellas tenían que ver con finanzas. La Biblia dice en Génesis 15:6 que “Abraham creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”. De esta manera Abraham llegó a ser el amigo de Dios, el padre de todos los creyentes y el antepasado de Jesús.

¿Cómo sabemos que en verdad él le creyó a Dios? Porque le obedeció en todo lo que el Señor le ordenó. Salió de su tierra, estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo, su único que había engendrado, y pagó los diezmos de todo lo que había adquirido. Génesis 12:1-3; 14:20; 22:1-18.

La fe no puede separarse de la obediencia, porque según Santiago 3:20 ‘la fe sin obras está muerta”.

Apreciados, hemos llegado al punto donde debemos tomar decisiones. Le aconsejo que no se engañe así mismo por más tiempo. No es el ayuno ni la oración, ni seguir asistiendo a la iglesia lo que lo va a sacar del nivel de la escasez y la pobreza.

Lo que sí lo puede sacar de ese estado limitado financiero es la fe en la Palabra de Dios. Una fe viva, que actúa en obediencia, que siembra con generosidad y que espera con anticipación recoger una cosecha abundante, para así poder volver a invertir más que en la primera vez.

Hasta aquí hemos estudiado a la luz de las Sagradas Escrituras los principios sencillos de la prosperidad financiera. En las próximas semanas avanzaremos y profundizando en los principios de la Palabra de Dios respecto a la prosperidad financiera.

Por mucho tiempo no podía entender que la voluntad de Dios es que sus hijos prosperen. Yo llegué a pensar que la pobreza era una característica de la humildad, y para ser humilde uno debe ser pobre. Muchos también piensan que un hombre justo no puede ser rico y que un hombre rico no puede ser justo. Esto no es cierto. La palabra prosperidad significa alcanzar los logros propuestos, ganar en los negocios e incremento en todas las áreas de nuestra vida. Esa es la voluntad de Dios para cada uno de sus hijos, sin distingo de raza, educación ni otra cosa que se piense indispensable para el éxito en la vida. Dios no hace acepción de personas. El Señor nos dice en Su Palabra “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3 Juan 2.

No sólo los judíos pueden ser ricos. La Palabra de Dios es para todo aquel que cree. Dios quiere que sus hijos sean prosperados. Usted está en el plan de Dios para la prosperidad financiera. Esta es una buena semana. LOS BENDIGO.

LA FAMILIA

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.

El amor nunca deja de ser; su fe, esperanza y paciencia nunca fallan. El amor es eterno.

La Biblia contempla el matrimonio no como un contrato social entre dos individuos el que puede ser disuelto a voluntad; más bien, mira al matrimonio como un misterio. Pablo escribiendo a los Efesios, dice: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” Luego dice: “Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la Iglesia.” Efesios 5:31-32 En otras palabras, el matrimonio de todo cristiano esta diseñado para ser un reflejo de la relación entre Cristo y su iglesia.

De este modo contrariamente al pensamiento natural, una gran parte del gozo real en el matrimonio proviene de dar, no de recibir. Pues el matrimonio está modelado sobre la relación entre Cristo y su iglesia. En todo matrimonio cristiano el mundo debiera poder ver ese mutuo dar y entregarse que caracteriza la relación entre Cristo y la iglesia.

Que oportunidades se le presentan diariamente al hombre para dar, para expresar hacia su cónyuge el amor de Aquel que dio su misma vida por su Novia. Que oportunidades se le presentan diariamente a la mujer de expresar la fidelidad de la iglesia como se describe en Efesios 5:24 y 27. “… sujeta a Cristo… en todo… que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante”. Esto no es meramente un ideal, sino que es la meta proyectada del Espíritu Santo para toda pareja cristiana.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Al llegar al amanecer de un nuevo día, mírese, no vea a un abatido, rechazado y desalentado. Ahora puede ver la creación de Dios en carne humana. Declare con voz fuerte:

Buenos días, Dios. Veo las obras de Tus manos en mí. Me hiciste una obra maestra creada para asociarme contigo.

Dios, esta mañana te ves grandioso en mí. Vamos a ver qué cosas buenas y productivas podremos hacer hoy. “Vamos a hacerlas”.

Para tener éxito con propósito, el primer principio es reconocer su valor propio.

Reconozca el potencial que usted tiene. Usted es como Colón mirando al nuevo mundo. Hay valiosos tesoros que necesitan ser descubiertos y desarrollados que le harán una persona de logros, éxitos, felicidad, salud y productividad y un sinnúmero de personas compartirán sus beneficios.

Sus pensamientos son iguales a la electricidad: pueden ser captados, utilizados y conducidos hacia una productividad creadora, para bien suyo y de los demás.

Dios está en usted; este es el concepto más poderoso que puede mantener. La vida que posee es aliento de Dios, lo que significa que Su amor está en usted en forma ilimitada sanando, bendiciéndolo, y a la vez, bendiciendo a los demás por medio suyo.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: AFERRÉMONOS A LA FE QUE PROFESAMOS.

Texto Principal: Proverbios 15:4; Hebreos 3:1

Introducción: La razón por la que muchos cristianos no reciben la respuesta a sus oraciones, es por la falta de entendimiento acerca de lo que significa la confesión.

 

I. USTED ESTÁ EN SUS PALABRAS.

Las palabras que salen de nuestra boca, nacen de nosotros y son parte de nosotros. Nosotros vivimos en ellas y las palabras viven en nosotros. Nos conocemos unos a otros por las palabras.

1. La Biblia nació de Dios, Él la hizo nacer, Él dio vida a su propia Palabra. Dios está en la Palabra, la Palabra es parte de Él.

2. Dios vive en Su Palabra, la que sale de nuestros labios.

3. Nuestras palabras ponen a Jesús en libertad para sanar, liberar y bendecir.

 

II. LA FE SE EXPRESA A TRAVÉS DE LA CONFESIÓN.

Hebreos 3:1 se refiere a la vida cristiana como “profesión”, es la misma palabra griega que aquí se traduce como “confesión”. En el idioma griego esta palabra significa “decir la misma cosa”, quiere decir creer y decir lo que Dios dice acerca de nuestros pecados, nuestras enfermedades, la prosperidad financiera y todo lo demás que está incluido en nuestra redención.

1. Confesión es una afirmación de la verdad bíblica que hemos almacenado en nuestro espíritu regenerado.

2. Es creer en el corazón y repetir con nuestros labios la declaración de Dios acerca de lo que somos en Cristo.

3. El Espíritu Santo dice: “Por cuya herida fuisteis sanados”. 1 Pedro 2:24 Tenemos que creer esta palabra y afirmarla con la declaración persistente.

4. Cuando afirmamos lo que dice la Palabra de Dios, “El apresura Su Palabra para ponerla por obra” Jeremías 1:12.

5. Hebreos 3:1 nos exhorta a “considerar al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Cristo Jesús”. Como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús obra a nuestro favor de acuerdo con lo que confesamos y con lo que esté en armonía con la Palabra de Dios.

6. Pablo dijo que él predicó “la Palabra de Fe”. Rom. 10:8.

 

III. AFERRÉSE A LA FE QUE CONFIESA Hebreos. 4:14.

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo”. Romanos 10:9. Esta es una confesión hecha con nuestros labios. Siempre que se usa la palabra ‘confesión’ inconscientemente se relaciona con el pecado. La confesión a la que se refiere Romanos 10:9, no es una confesión de pecado, es la confesión del Señorío de Cristo resucitado.

1. Para ser salvos, solo necesitamos confesar que el Hijo de Dios murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que al tercer día resucitó de entre los muertos. La fórmula es: Confesar el Señorío de Cristo resucitado; aceptar con el corazón la justificación, y confesar con la boca la salvación.

2. Confieso: “mi Padre celestial sabe cuáles son las cosas que necesito, y que Él ya las proveyó para satisfacer cada una de ellas. Fil. 4:19.

3. Confieso que: “El Señor es mi pastor; nada me faltará” Salmo 23:1.

4. Confieso que: “Mayor es el que está en mí, que el que esta en el mundo” 1 Juan 4:4.

5. Confieso que: “Cuando yo oro, mi Padre Dios oye mi oración y me responde Mateo 7:7.

6. Confieso que: “Por las heridas de Cristo soy sanado” Isaías 53:4-5.

7. Confieso que: “La bendición del Señor es la que me enriquece” Prov. 10:22.

8. Confieso que: “Ante las aflicciones de la vida, con Cristo soy más que vencedor”. Rom. 8:37.

9. Confieso que: “El Señor es la fortaleza de mi vida” Salmo 27:1.

10. Confieso que: “El Señor Jesucristo es mi sabiduría”

 

IV. PIENSE Y DECLARE LOS PENSAMIENTOS DE DIOS Isaías 55:7-9.

“La lengua apacible es árbol de vida;…” Proverbios 15:4. Apacible, literalmente, sanadora. Entonces, la lengua sana es árbol de vida, la lengua enferma trae quebrantamiento.

La mente sana genera pensamientos sanos. Las palabras son los pensamientos expresados. Para que la mente esté sana, es necesario renovar el espíritu de la mente Efesio 4:23.

1. La renovación de la mente es a través de la meditación de la Palabra de Dios Josué 1:8.

2. Someta sus pensamientos a la obediencia a Cristo 2 Cor. 10:5.

Conclusión: Todo lo que el Señor Jesucristo hizo en la cruz de Calvario, como nuestro sustituto, lo hizo por nosotros. Estas bendiciones son nuestra propiedad. Dios quiere que creamos con el corazón y declaremos constantemente lo que él dice que somos en Cristo. La declaración de la Palabra de Dios, es el acto de fe, que pone a Dios en acción en el cumplimiento de Su Palabra. CREER Y DECLARAR LA PALABRA DE DIOS PRODUCE LOS MILAGROS EN NUESTRA VIDA.

LA MÁXIMA

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” JESUCRISTO.

LA CONFESIÓN DIARIA

Yo soy lo que Dios dice que soy, yo tengo lo que Dios dice que tengo, yo puedo hacer lo que Dios dice que puedo hacer. Soy hijo de Dios, bendecido, saludable y prosperado. Con tremendas cosas me responderá el Señor. Este es un buen día. SOY BENDECIDO.

 

DESCARGAS

Descargue La Semilla del domingo 7 de Diciembre

LECTURAS DIARIAS

Lunes


Deuteronomio 1

Martes

Deuteronomio 2

Miércoles

Deuteronomio 3

Jueves


Deuteronomio 4

Viernes


Deuteronomio 5

Sábado

Deuteronomio 6

Domingo

Deuteronomio 7

NUESTRAS ACTIVIDADES

PAI sede Principal

Jueves: 6:30 pm Reunión de Oración e interseción.

Domingo: 7:00 am y 9:00 am Escuela Dominical. 4:00 Reunión de Oración.

PAI sede Contador

Martes: 9:00 am Ayuno.

Sábado: 4:00 pm Ministración con énfasis en el Mensaje Dominical.

Domingo: 11:00 am Escuela Dominical.

Contáctenos

Sede Principal , Calle 17A # 33 - 61, Barrio Cundinamarca, Teléfonos: 7442851 - 2476106

Sede Norte, Calle 135 # 17A - 39, Barrio Contador, Teléfono: 8120058

Bogotá D.C. Colombia - E-mail: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.