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LA SEMILLA 30 DE NOVIEMBRE DE 2014

APUNTE PASTORAL

“Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.” Salmo 115:14.

La habilidad para repartir riquezas es un don que Dios nos dio a cada cristiano para que la iglesia cumpla su ministerio mundial.

Satanás, la lógica, el temor y los expertos nos enseñan que si empezamos a dar de lo que tenemos, tendremos menos dinero para cubrir nuestras necesidades.

Dios nos asegura que eso es falso. Los principios económicos del reino son diferentes, y a veces opuestos a los principios de este mundo, los que nos enseñaron desde temprana edad.

No necesitamos ser graduados en economía, o en administración de empresas para entender que si tengo $1.000.000 y doy para la obra del Señor $250.000, me quedan $750.000 para gastar en mi familia. El sentido común nos indica que $750.000 es menos dinero que $1.000.000 que tenía al principio.

El problema es que la mente carnal funciona con las leyes del sentido común. El propio nombre de este sentido nos indica lo que realmente es: COMÚN. Es común a los incrédulos, a los ateos, a los cristianos carnales, a todo el mundo.

Pero Dios tiene para sus hijos pensamientos mejores que los pensamientos comunes. Dios dice que sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos. Recuerde que la fe consiste en vivir la vida de acuerdo con los pensamientos de Dios.

Mire lo que Dios nos dice en Proverbios 11:24 “Hay quienes reparten y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo debido, pero vienen a pobreza”.

Según Dios, aquellos que reparten no pueden escapar a la ley de la cosecha, porque, Él se encargará de que les sea añadido más. Lo que usted reparte es su semilla, pero lo que Dios le añade es Su cosecha.

¿Cómo funciona esa ley de la cosecha? Es difícil saberlo, pero realmente no nos debe preocupar esto. De lo que si debemos estar seguros es que funciona siempre, y es válida en todo lugar. Al que reparte, Dios le añade más.

Dios tiene un número infinito de formas para que esa añadidura llegue hasta los dadores. Puede ser que a usted le aumenten el salario. Puede ser que sus empleados se vuelvan más productivos, o que un empleado que le robaba renuncie a su empleo, aunque usted no sabia que él lo estaba robando.

Puede ser que las ventas de su negocio suban, o que los neumáticos de su automóvil duren más. Puede que sus hijos no se enfermen y se ahorre los gastos de la hospitalización, o quizás aparezca un cliente o un negocio inesperado. ¡Dios lo hará!

Las alternativas son muchas, pero lo más importante es que, aunque no sepamos cómo, la bendición financiera llegará hasta nosotros. La Biblia dice en Eclesiastés 11:5 “Como tú no sabes cual es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer en cinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas”.

El Salmo 112:9 nos enseña acerca del ministerio de repartir, el salmista dice que el justo “reparte, da a los pobres; su justicia permanece para siempre”.

Cuando Dios nos pide diezmos y ofrendas, no es para despojarnos, es para darnos la oportunidad de que podamos cosechar. Ninguno que invierte en la obra del Señor con fe pierde. Dios siempre le devolverá una gran cosecha, al ciento por uno conforme a la ley de retribución.

Este es el tiempo para cosechar lo que sembramos en la obra del Señor en los tiempos pasados, no se desanime, Dios es fiel. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

LA FAMILIA

Al considerar la estructura del matrimonio cristiano, necesitamos volver a examinar la naturaleza y el lugar del amor romántico. Tenemos tendencia a darle un estado de autoridad autónoma sobre el matrimonio. El amor es algo que precisamente “es”: Ya sea si lo tiene o no, y no queda mucho más que uno pueda hacer en este asunto. La desilusionada pareja joven descubre que “ya no nos amamos” y en medio de lágrimas expresan que su matrimonio ha perdido la base esencial de su existencia.

Hay que reconocer que el amor es un ingrediente esencial del matrimonio. Pero el matrimonio no depende del amor para su existencia continuada. El matrimonio le da al amor una situación de estabilidad y permanencia, dentro de la cual puede crecer hasta la madurez. El matrimonio rescata al amor de la tiranía de los sentimientos fuertes pero inmaduros. Obliga a una persona a soportar tiempos de dificultad, y por medio de ellos a conquistar nuevas profundidades de amor y comprensión.

Nunca debiera permitírsele al amor tiranizar un matrimonio y amenazarlo con su disolución. Las parejas que llegan a la desesperada conclusión que “ya no nos amamos” debieran recibir este sencillo consejo: “Bien, comiencen a aprender” Cuando hemos entrado al matrimonio, Dios nos ordena a amarnos en uno al otro. El amor desde el punto de vista de Dios, no es la base para el matrimonio, sino el producto o resultado de un matrimonio de éxito. Está mucho más sujeto a la voluntad de lo que suponemos. Contribuimos a cultivar y a desarrollar el amor porque nuestras mentes se empeñan en ello. En el matrimonio no somos víctimas indefensas del amor. En cambio, tratamos que el amor sea el sirviente voluntario de nuestro matrimonio.

Esta clase de amor no crece en el suelo arenoso de nuestros sentimientos inmediatos. Tiene sus raíces profundamente hincadas en el rico subsuelo de la estimación mutua. La mujer considera a su cónyuge en la alta posición que Dios le ha conferido con el nombre de “esposo”; del mismo modo el hombre protege a la mujer a quien Dios ha honrado con el nombre de “esposa”. La reverencia por la dignidad y el honor que Dios ha colocado sobre el cónyuge de uno establece el amor del matrimonio sobre una base durable. Sobre este fundamento puede edificarse la clase de amor que el Apóstol San Pablo describe en 1 Corintios 13.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Todo lo de Dios es canalizado a través de usted. Mientras más fuerte sea Dios en usted, más podrá levantar a otras personas por medio suyo. Mientras más se llene de amor, descubrirá más expresándose por medio suyo. La gente pobre no puede ayudar a la gente pobre. La gente caída no puede levantar a la gente caída. Sólo la gente feliz puede hacer feliz a los demás, sólo la gente positiva puede hacer positivos a los demás.

Usted es el punto de partida de Dios.

El mayor logro que puede alcanzar en la vida es poder llegar a ser la extraordinaria persona que Dios creó para que usted sea. Ignorar este propósito noble resulta en frustración, infelicidad y deterioro.

El motivo por el cual hay tanta soledad, depresión, abuso de drogas y de sexo, inseguridad e inclusive suicidios es porque la gente no se valora a sí misma. Se ven a ellos mismos como granos de arena en el inmenso universo, como un número en una computadora, sin significado personal. Se miran al espejo y se sienten insignificantes, inútiles y sin esperanzas.

Pero cuando descubra el valor que usted tiene como creación de Dios, para ser Su representante, la vida adquirirá propósito y tendrá motivo para vivirla. De repente reconocerá: Yo he sido hecho para el éxito. No fui puesto aquí para estar en fila esperando ayuda de la beneficencia ni para sentir vergüenza ni para vivir en soledad. Dios y yo podemos caminar juntos. Podemos cambiar nuestro mundo.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: LA FE QUE SE APODERA

Texto Principal: Marcos 11:24; Hebreos 11:1

Introducción: La fe es la convicción (o título de propiedad) de las cosas que no se ven. Heb. 11:1 Otra versión de la Biblia dice: “Fe significa que estamos convencidos que tenemos lo que no vemos”. El Señor Jesucristo nos ordena que creamos que “hemos recibido” las cosas por las cuales hemos estado orando, en el mismo momento que estamos orando y antes que veamos o sintamos. Marcos 11:24.

 

I. LA FE ES EL TÍTULO DE PROPIEDAD Jeremías 32:6-19.

Los sucesos de éste capítulo del Libro de Jeremías ocurrieron en el año 587 – 586 A.C., cuando los babilonios sitiaban a la Jerusalén y Jeremías estaba preso. Eran momentos difíciles los judíos serían deportados a Babilonia para ser esclavizados.

1. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, y su ejército habían sitiado a Jerusalén. Anatot fue la ciudad que se le asignó a los sacerdotes en el territorio de Benjamín, allí Abiatar, el sumo sacerdote, tenía sus propias tierras, ese fue el lugar donde nació Jeremías. En aquellos días Anatot, había sido capturada por los babilonios. Esta propiedad en particular carecía de valor, por cuanto estaba en Anatot.

2. Dios le dijo a Jeremías que comprara la propiedad que estaba en Anatot porque él tenía el derecho de la herencia. Jeremías 32:8.

3. Jeremías compró la heredad demostrando su fe en la Palabra de Dios, de que algún día su descendencia regresaría a aquella tierra. Jeremías 32:9-15.

4. Jeremías suscribió (firmó) la carta de la venta y la hizo sellar según el derecho y costumbre, y la copia abierta. Jeremías 32:11 Este es el título de propiedad.

5. El título de propiedad es la evidencia (Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar), o prueba de que es el dueño de su heredad.

6. La fe es el título de propiedad de lo que usted no ha visto.

 

II. FE ES USAR LO QUE NOS PERTENECE.

Su usted fuera en beneficiario del testamento de un hombre rico, usted sería rico inmediatamente después de la muerte del testador, aunque todavía no hubiera visto el dinero.

1. La última voluntad que el Señor Jesucristo nos dejó en Su Testamento, es que ya es nuestro todo lo que el Testamento contiene, en virtud de Su muerte.

2. El Testamento se confirma con la muerte del testador. Hebreos 9:15-17.

3. El Testamento del Señor Jesucristo ya está abierto, todas las bendiciones que están escritas en él nos pertenecen.

4. Fe es sencillamente usar lo que nos pertenece.

5. Si un amigo le consignara quinientos millones de pesos a su favor y le entregara la chequera, ¿qué haría usted? Miraría su bolsillo vacío primero, o consultaría lo que usted tiene en la cuenta a su favor.

6. La Biblia es la chequera del cristiano. Dios ya depositó en Cristo todo lo que necesitamos.

7. La sanidad nos pertenece Hechos 10:38.

8. Las riquezas nos pertenecen Proverbios 10:22.

9. El bienestar familiar es una bendición del Testamento abierto. Salmo 112:1-3.

10. La vida triunfante nos pertenece Romanos 8:37; 2 Corintios 2:14.

11. La actitud correcta hacia Dios y Su Palabra, traerá el cumplimiento de cada bendición a nuestra vida. Efesios 1:3.

 

III. EL ESPÍRITU SANTO NOS DICE QUE NO PERDAMOS NUESTRA FE.

“No perdáis, pues, vuestra confianza –fe-, que tiene grande galardón” Hebreos 10:35.

1. El apóstol Pedro dice que la prueba de nuestra fe (la fe que cree que hemos recibido), la cual “es más preciosa que el oro”. 1 Pedro 1:7.

2. “… Sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. 1 Juan 5:15.

3. Tenemos que creer que tenemos lo que hemos pedido en oración, antes que lo hayamos visto.

4. Si puedes creer, actúe basado en lo que la Palabra de Dios dice. “Todo es posible”. Mar. 9:23.

Conclusión. El primer paso que todo ser humano debe dar para acceder a las bendiciones del Nuevo Testamento, es creer y recibir a Cristo como el Señor de su vida. Luego vienen los resultados. Cristo primero, luego los resultados. Recibimos vida eterna, sanidad, fortaleza, prosperidad y todas las demás bendiciones que el Señor nos dejó en el Testamento. La fe es el título de propiedad que tenemos todas las cosas aunque aún no las veamos.

LA MÁXIMA

“Aunque nadie puede retroceder y hacer un comienzo completamente nuevo, cualquier persona puede comenzar ahora y hacer un final completamente nuevo” CARL BARD.

 

LA CONFESIÓN DIARIA

Para todo tengo recursos en Cristo que vive en mí. Con tremendas cosas me responderá Dios. Este es un buen día. SOY MÁS QUE VENCEDOR.

 

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