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LA SEMILLA 7 DE SEPTIEMBRE DE 2014

APUNTE PASTORAL

“Dios envió Su Palabra y los sanó, y los libró de su ruina” Salmo 107:20.

En el desierto no había tiendas ni centros comerciales, ni agencia de viajes ni venta de automóviles donde gastar el dinero. ¿Por qué razón Dios insistió tanto en que su pueblo no saliera en pobreza, que no se fuera con las manos vacías? Recuerde que Egipto era el imperio más grande que el mundo había conocido. Las riquezas de todos los pueblos conquistados terminaban en las manos de los egipcios.

Durante muchos siglos Egipto había acumulado los tesoros de todas las naciones, pero la Escritura afirma en dos ocasiones que el pueblo de Dios despojó a Egipto. Dios sabía que en el desierto había necesidad de enormes tesoros para edificar el Tabernáculo. Faraón desconocía ese detalle, Moisés lo ignoraba, y el pueblo de Israel no tenía ni la menor idea de los planes del Señor. Pero Dios si sabía lo que quería; y por eso decidió prosperar de una manera sobrenatural a su pueblo para que éste pudiera construir el Tabernáculo, un lugar donde habitaría Su gloriosa presencia. En aquella ocasión los tesoros de las naciones enteras fueron puestos en manos de los israelitas. Eso no debería sorprendernos porque es la confirmación de un principio de prosperidad que encontramos en Proverbios 13:22 “La riqueza del pecador está guardada para el justo”. El mismo principio funcionó para la construcción del Templo de Salomón. Durante cuarenta años el rey David tuvo victoria tras victoria sobre las naciones enemigas, tomó el botín de innumerables reinos y llevó a Jerusalén toneladas de oro, plata y maderas preciosas. Una vez más el pueblo fue enriquecido despojando a las naciones paganas.

Ahora usted sabe de dónde salieron las joyas y las telas finas que se utilizaron en el Tabernáculo. Ahora usted sabe de dónde salieron las toneladas de metales preciosos que requirió la edificación del Templo de Jerusalén. Millones de personas que no creyeron en el Señor trabajaron, guerrearon y acumularon tesoros durante siglos, sin saber que Dios tenía destinadas todas esas riquezas para entregarlas en manos de Su pueblo, de tal manera que ellos pudieran hacer la obra que Él había ordenado sin padecer ninguna escasez. Eso es totalmente justo, porque la verdad es que los legítimos dueños de esos tesoros no son los egipcios, ni los filisteos, ni ninguna otra nación. Dios creó toda esa riqueza de la nada, utilizando el poder de Su Palabra. Él creó los elementos físicos y químicos y dispuso las condiciones necesarias para que el oro, la plata y las piedras preciosas se formaran en el seno de la tierra. Esa es una de las razones por las que Dios mismo afirma en Hageo 2:8 “mía es la plata, mío es el oro”. En el Antiguo Testamento los israelitas se convirtieron en los banqueros de Dios. Otras naciones fueron empobrecidas para llevar la abundancia a Israel, y para que el pueblo de Dios tuviera mucho más de lo que necesitaba para hacer la obra que le había sido encomendada. La Biblia dice en 1 de Samuel 2:7 “Jehová empobrece, y Él enriquece; abate y enaltece”.

Dios va a empobrecer a los rebeldes, a los incrédulos para enriquecer a Su pueblo; Él abatirá a los soberbios, para enaltecer a los que confían en Él y en Su Palabra. ¿Será posible que todas esas promesas sólo fueran válidas para el Antiguo Testamento? Porque pareciera que en nuestros días ocurre todo lo contrario a lo que leíamos en los anteriores textos. Recuerde siempre esta verdad: Dios nunca cambia, Él es inmutable, y Su Palabra permanece para siempre. En estos últimos días que estamos viviendo Él está buscando banqueros fieles, gente confiable y que ame Su obra, para empezar a hacer que el dinero de los injustos fluya hacia las manos de los creyentes. Empiece ahora mismo a poner en práctica las leyes eternas de la prosperidad y usted verá como estas Escrituras empiezan a cumplirse delante de sus ojos. Esta es una buena semana. Los bendigo.

LA FAMILIA

Sabemos que Dios es el creador de la familia, por lo tanto conoce todas las cosas pertinentes a ella, y es quien puede ofrecer el más sano consejo. Si uno mantiene la opinión de que el matrimonio es un contrato social entre dos individuos –eso y nada más- no se interesará por conocer los pensamientos de Dios para la familia.

Pero si está dispuesto a considerar que el matrimonio es más que esto, que algo misterioso y maravilloso yace en el corazón del mismo, que es la creación de Dios, y que alcanza su más alta potencia y destino dentro de una estructura que él ha establecido, entonces puede encontrar exactamente los consejos de Dios que están en las Sagradas Escrituras.

Los principios que están en la Biblia son hoy tan verdaderos y válidos como cuando fueron escritos, lo que para nuestra generación es algo difícil de aceptar. Elton Trueblood ha dicho: “Uno de los dogmas predominantes en nuestro tiempo es la extrema creencia de que todos nuestros problemas son nuevos. A esto yo lo llamaría enfermedad de contemporaneidad… asociado con ella hay un concepto terrible… la noción de que estamos viviendo en un tiempo tan fresco y que la sabiduría ha llegado con nosotros, mientras que nadie antes la tuvo, yo encuentro que esto es un concepto absolutamente intolerable”.

Se dice que Erwin Rommel, el gran general alemán de la segunda Guerra Mundial, era un ávido de las tácticas de combate de Roberto E. Lee. Uno peleó con caballos, el otro con tanques. Uno llevó a cabo sus campañas en las planicies ondulantes y montañas bajas del este de los Estados Unidos, el otro en las arenas del desierto del norte de África. Sin embargo, los principios de la estrategia militar dieron a estos dos hombres una base común de entendimiento, aun cuando estaban separados por el tiempo y por su fondo cultural. Las condiciones y las situaciones pueden cambiar, pero los principios básicos –si son verdaderos- tienen validez permanente.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Usted tiene al Artista y Maestro por excelencia obrando en su vida. El labra con el cincel que está en sus manos y crea por medio de usted. Dios obra cuando usted obra. El y usted son colaboradores 1 Cor. 3:9, así que la selección es suya; El estará listo cuando usted lo esté. Usted puede estrujarse las manos y seguir siendo un perdedor o remangarse la camisa y ser un triunfador por el resto de su vida. Proverbios 14:23 dice: “De todo esfuerzo (acción) se saca provecho; del mucho hablar; solo miseria.

El gran secreto está en la acción ¡Haga algo! Sea especifico al enfocar y dirigir las mejores visiones que tiene; encuentre una necesidad y tome la decisión de hacer algo para suplirla.

Encuentre un deseo y tome la resolución de hacer algo para realizarlo. Encuentre una herida y tome la determinación de hacer algo para sanarla. Encuentre un problema y hágase el propósito de hacer algo para resolverlo. Al ayudar a otras personas a obtener todo lo bueno que desean en la vida, su vida rebosará con lo mejor de Dios e iluminará la senda de quienes sean menos afortunados.

El poder de Dios esta en usted con toda su fuerza de la misma manera que estuvo en el apóstol Pablo, el dijo: “para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de El, la cual actúa poderosamente en mi”. Colosenses 1:29.

No espere que las cosas lleguen hasta donde usted esta, debe levantarse hasta alcanzar lo que ha soñado y con la ayuda de Dios se materializara.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: LA FE NO ES ESPERANZA.

Texto Principal: Hebreos 11:1; Romanos 4:17-18.

Introducción: La fe es del tiempo presente, es ahora. Muchos cristianos han confundido la fe con la esperanza. Han tenido la idea confusa de que si se espera intensamente una cosa, pueden obtenerla. La esperanza está en el tiempo futuro, no es del tiempo presente. Romanos 8:24-25 dice: “Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”.

I

. LA ESPERANZA SE RELACIONA CON LAS PROMESAS; ES DEL TIEMPO FUTURO.

La palabra esperanza del griego ‘elpis’, quiere decir “esperar con anhelo, con expectación”. Tiene que ver con lo invisible y lo futuro. La esperanza es descrita como la espera de algo que no se ve, pero que ha sido prometido. La esperanza está en el tiempo futuro.

Muchas de las promesas que el Señor nos dejó en Su Palabra en el Antiguo Testamento, ya son realidades. Con la muerte y resurrección el Señor Jesucristo las hizo una realidad para nosotros hoy.

1. Bienaventurado el hombre que tiene su esperanza en el Señor; aunque surjan tribulaciones no dejará de llevar fruto. Jeremías 17:7-8.

2. La esperanza del cristiano es “…como una segura y firme ancla del alma…” Hebreo 6:18-19.

3. La segunda Venida del Señor, no la muerte, es la esperanza bienaventurada del cristiano. 1 de Tesalonicenses 4:13-18.

4. La esperanza no tiene bendición para el tiempo presente. El que espera vive de esperanzas. La Palabra es amada, admirada, pero no se actúa de acuerdo con ella.

5. El que tiene esperanzas es un fracaso en el tiempo presente en lo concerniente a las realidades de la Palabra de Dios.

a. La oración que se basa en la esperanza es un fracaso seguro.

b. La salvación que se basa en la esperanza jamás llega a madurar.

c. El enfermo que tiene esperanza de ser sanado, permanecerá enfermo.

6. Cambie la esperanza por la fe como lo hizo Abraham y su vida será un éxito.

 

II. LA FE ESTA BASADA EN REALIDADES, ES DEL TIEMPO PRESENTE.

La fe es de ahora, pertenece al tiempo presente. La fe se apropia de las bendiciones redentoras, ellas ya son una realidad en el Señor Jesucristo, él las obtuvo para nosotros con su muerte y resurrección.

1. “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Heb. 11:1.

2. La fe es el título de propiedad de las cosas que se esperan.

3. Creer significa actuar. La fe es la fuerza que nos impulsa a la acción. La fe no es pasiva.

 

III. CRISTO LA PALABRA DEL PADRE –EL LOGOS VIVIENTE-

“Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:14. Este mismo texto bíblico en la Biblia Dios Habla Hoy dice: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad”.

1. Jesús es la Palabra de Padre. Cuando Jesús habló, era el Padre hablando. Juan 12:49-50.

2. Jesucristo no sólo fue la Palabra, sino la Palabra viviente.

3. Jesús dijo: “…Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10. Cuando Él dijo “Mis palabras no pasarán” Mat. 24:35, fue una afirmación de un hecho.

4. Fuimos renacidos por la Palabra de Dios. “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. 1 Pedro 1:23.

5. La Palabra griega ‘logos’ es Jesús. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:1 La Palabra vivificadora vive en nosotros. “Que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,…” Colosenses 3:16 Jesucristo es el LOGOS viviente.

 

IV. LA PALABRA VIVIENTE EN NUESTROS LABIOS.

Reconozca que la palabra de Dios es firme, inquebrantable, es la Palabra viviente, es la Palabra que da vida, que satisface todo lo que necesitamos. Nuestra victoria sobre el poder de satanás está en la Palabra del testimonio. Apocalipsis 12:11 Declárela:

1. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” Fil. 4:19.

2. Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” 1 Pedro 2:24.

Conclusión Declare: Yo sé que esta Palabra es verdadera. Yo no le pido que me sane, porque yo estoy sanado. Me afirmo a mi confesión de que yo soy lo que Él dice que soy. Hable la Palabra de Dios, esta Palabra no volverá vacía.

LA MÁXIMA

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” FILIPENSES 4:13.

 

LA CONFESIÓN DIARIA

Yo soy lo que Dios dice que soy, yo tengo lo que Dios dice que tengo, yo puedo hacer lo que Dios dice que puedo hacer. Cosas tremendas hará Dios conmigo. Este es un buen día. SOY VENDECIDO.

 

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