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LA SEMILLA 13 DE JULIO DE 2014

APUNTE PASTORAL

El tema de la prosperidad financiera ha causado confusión y problemas en la iglesia cristiana. Por una parte muchos creyentes suponen que la pobreza tiene algún mérito delante de Dios, que las riquezas son malas en sí mismas y que una persona rica no puede vivir consagrada al servicio de Dios.

Por otra parte, algunos predicadores han enseñado que ser próspero significa vivir en mansiones, atesorar millones de pesos y manejar muy costosos automóviles.

Los primeros olvidan la enseñanza bíblica. Piense en Job, Abraham, Isaac, Jacob, José, Salomón, José de Arimatea, las mujeres que servían a Jesús con sus bienes y tantos otros creyentes que manifestaron su consagración y amor a Dios a través de sus posesiones materiales.

Los segundos quieren prosperar con propósitos egoístas. Sus vidas son egocéntricas. Giran alrededor de sí mismos. Ellos dicen: “quiero prosperar para tener un automóvil más lujoso que el de mi vecino, una mansión como las de las estrellas de cine, vacaciones cada tres meses en lugares exóticos”, y cosas por el estilo.

Lo último que pasa por sus mentes es que Dios les ha dado el poder para hacer las riquezas con el propósito de que Su reino se extienda por medio de la predicación del Evangelio. A esta clase de personas se les puede aplicar la amonestación de Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”.

Si vamos a prosperar hasta el nivel que Dios quiere, primero tenemos que demostrar que somos administradores eficientes de los recursos que Él está deseando poner en nuestras manos. ¿Cómo podemos demostrar nuestra capacidad y fidelidad como administradores?

Empezando a ser fieles ahora mismo. No importa que tan escasos sean los recursos que tenemos en este momento, debemos empezar a sembrar lo poco que tenemos si es que realmente deseamos que el Señor confíe más de sus riquezas en nuestras manos.

Este principio lo estableció el Señor Jesús en Lucas 16:10 cuando afirmó que “El que es fiel en lo poco, también en lo más es fiel”. Dios está buscando en todo el mundo a hombres y mujeres íntegros. Él busca administradores fieles, personas a las que pueda bendecir confiándoles dinero y posesiones para que funcionen como sus banqueros aquí en la tierra.

Quizá usted pueda llegar a ser una de esas personas. Examine la motivación en su corazón. Todos los seres humanos deseamos prosperar, incluso los inconversos. Lo que hace la diferencia es la respuesta a esta pregunta: ¿Para qué deseamos prosperar? Dios no puede ser burlado. Muchas personas tratan de engañarlo diciéndole: “Bueno, Señor, ahora estoy pobre y no puedo invertir en tu obra, pero cuando tú me prosperes ya daré grandes cantidades de dinero para la iglesia”.

Pero la ley espiritual que gobierna estas transacciones ya fue establecida por el Señor Jesús cuando dijo que si usted no puede ser fiel y moverse en obediencia con lo poco que tiene ahora, Dios nunca le confiará nada más grande. Entiende de una vez que la prioridad de Dios no es que usted tenga una piscina o que conduzca un lujoso auto del último modelo, sino que millones de seres humanos escuchen el Evangelio y sean salvos. El problema es que para lograr esa meta se necesitan recursos financieros en abundancia.

Por esa razón Dios está estableciendo sus banqueros en este mundo. Gente que tome recursos de mano de los incrédulos y los canalice hacia los negocios del Padre, hacia la extensión del Reino de Dios. Proverbios 13:22 afirma que ese ha sido siempre el Plan de Dios. “La riqueza del pecador esta guardada para el justo”

Eso es la Palabra de Dios. Deje de envidiar a los pecadores que prosperan. Arregle sus prioridades y Dios empezará a hacer transferencias, a tomar el dinero de los injustos y ponerlo en manos de aquellos que han mostrado ser administradores fieles. Esta es una buena semana, los bendigo.

LA FAMILIA

¿Qué produce la soledad? La Depresión es un producto de la soledad. Se define como depresión la perdida de fuerza o deseos de hacer algo. Estado de melancolía que hace perder el ánimo. Languidez, postración, o abatimiento de la persona.

Otro producto es la ansiedad que se puede describir como agitación, inquietud o angustia. Puede manifestarse en un estado de inconformismo con los sucesos ocurridos a nuestro derredor sin atrevernos a hacer algo para remediarlos.

La tristeza es otra de las manifestaciones de la soledad. Esta llega a ser un estado natural o accidental de aflicción, melancolía o pérdida de la alegría.

La soledad también causa timidez. Esta es la falta de atrevimiento o audacia para ejecutar algo o para entablar una conversación. Es también la falta de agresividad necesaria, para enfrentar circunstancias donde se requiere insistencia.

No permita que el diablo lo doblegue y el espíritu de soledad le tome ventaja. Ore a Dios para que pueda salir de esta encrucijada. Restaure las relaciones que están rotas tanto en su familia, con Dios y con los demás miembros de la iglesia.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

En Marcos 2, encontramos la sanidad de un hombre que fue llevado a Cristo, a una casa donde había tanta gente que quienes lo llevaban no pudieron ni acercarse a la puerta. Ellos creían en el poder que Cristo tenía para sanar a los enfermos, así que actuaron según esa fe.

Recuerde que creer quiere decir “Dar por cierto aquello que no entendemos y podemos probar, es decir, es estar persuadido por la Palabra de Dios, es tener la seguridad de que lo que Dios nos dice en Su Palabra es la realidad, que esta palabra no vuelve vacía.

Estos hombres de la Biblia, subieron hasta el techo, arrancaron tejas para hacer una abertura y procedieron a bajar con sogas al paralítico dentro de su cama poniéndolo delante de Cristo. Estos hombres estaban creyendo que la sanidad de su amigo el paralítico era una realidad en el mundo espiritual, aunque sus ojos físicos, es decir, sus sentidos no lo podían comprobar. La Biblia dice: “Jesús vio la fe de ellos”.

La fe de ellos la liberaron a través de sus acciones y sus declaraciones. La fe, que es del espíritu, se libera a través de la confesión de la Palabra de Dios y las acciones. Estos hombres actuaron con base en la fe que por la Palabra de Dios había sido plantada en su ser interior. Jesús vio la fe de ellos en sus acciones; como resultado Cristo perdonó al hombre sus pecados y le dijo que se levantara, tomara su cama y fuera a su casa.

El paralítico no se quedó mirando su problema, es decir, su parálisis sino que se atrevió a hacer lo que Cristo le dijo que hiciera y sus acciones liberaron el poder creativo de Dios y se realizó el milagro de la sanidad. Quedó totalmente sano.

Apreciado hermano, su fe en acción liberará el mismo poder que tuvo Jesús cuando sanó a los paralíticos, restauró al ciego y al sordo, alimentó a la multitud y resucitó al muerto o cuando Pedro y Juan hicieron que el paralítico se levantara sobre sus pies, o cuando el apóstol Pablo resucitó al hombre que había muerto, o cuando dijo al cojo que caminara.

Libere la fe de Dios, la fe que hay en su espíritu por la Palabra de Dios. Recuerde que la fe se muestra por las acciones que corresponden, la fe sin acciones esta muerta en si misma, Santiago 2:17.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: JESÚS Y LA ORACIÓN

Texto Principal: Mateo 6:5-13; Lucas 11:1.

Introducción: Los Discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar Lucas 11:1. Ellos no estaban diciendo que ellos nunca habían orado, los discípulos sabían orar como buenos judíos, pero ellos oraban la oración según el modelo del Antiguo Testamento. Como respuesta, el Señor nos dejó la oración modelo, el Padre nuestro, esta oración contiene los principios que debemos seguir para que nuestras oraciones tengan la respuesta de Dios.

 

I. LA ORACIÓN PRIVADA.

Jesús dijo: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”. Mateo 6:5.

Esto no quiere decir que todas nuestras oraciones deben hacerse en privado. Tenemos ejemplos en la Biblia donde encontramos a los hermanos orando juntos en grupo. Hechos 1:13-14; 4; 4:24; 12:5. La oración en público es necesaria y vital en la vida de la iglesia.

1. Jesús se refería era al peligro de orar sólo para ser visto de los hombres. Hay quienes oran en público para aparentar que son muy espirituales. Ellos reciben el aplauso de la gente, esa es su recompensa. Jesús estaba enfatizando la vida privada de oración. “Mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6.

2. La oración en familia no solo fortalece a cristiano que ora, sino al hogar.

 

II. NO USÉIS VANAS REPETICIONES.

“Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”. Mateo 6:7-8 Muchos cristianos piensan que Dios oirá sus oraciones si hacen oraciones largas y repetitivas, por lo que repiten la misma oración, dicen las mismas frases. Pero Jesús dijo: “No uséis vanas repeticiones…”

1. Jesús dijo: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”

2. El Padre sabe qué cosa es la que necesitamos, pero nos dice que le pidamos. Mateo 7:7.

3. Dios no nos oye porque repetimos la misma oración. Dios nos oye porque oramos, creyendo que Él nos escucha y nos responde.1 Juan 5:14-15.

 

III. PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS.

El Señor Jesús no les dijo a sus discípulos que oraran esta oración palabra por palabra. Lo que Jesús nos dejó fueron principios en conexión con la oración obra resultados. Jesús dijo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos”. Mateo 6:9 Hoy muchos hablan acerca de la Paternidad de Dios. Muchos quieren hacernos creer que todos somos hijos de Dios, de que Él es el Padre de todos nosotros.

1. Dios es el creador de todos los seres humanos, pero Dios no es el Padre de todos. Los fariseos eran buenas personas, pero Jesús les dijo: “Sois de vuestro padre el diablo” Juan 8:44.

2. Para llamar a Dios nuestro Padre, debemos nacer de nuevo Juan 3:3-6. Él es más que nuestro Dios; El es nuestro Padre.

 

IV. SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.

“Santificado sea tu nombre” Mateo 6:9. El nombre de Dios es Santo. Dios es nuestro Padre, por lo que nosotros llevamos Su nombre. Esto quiere decir que todo aquel que ha nacido de Dios, es santo. De esa manera el apóstol Pablo se dirigía a las iglesias cuando escribió las Cartas del Nuevo Testamento. 1 Cor. 1:2; 2 Cor. 1:1; Efesios 1:1; Fil. 1:1.

1. Usted es la Nueva Creación en Cristo 2 Cor. 5:17.

2. Sus pecados fueron borrados por la Sangre de Jesucristo.

3. Usted es hijo de Dios, ahora puede llevar el nombre de su Padre: Santo.

 

V. VENGA TU REINO.

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Mateo 6:10 Lo que el Señor nos está diciendo en este principio, es el de poner el reino Dios en primer lugar. Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

1. Si ponemos a Dios primero, no tenemos por qué estar preocupados por las cosas materiales que necesitamos, como las cuentas por pagar, los zapatos rotos, el auto viejo que ya no anda. Si Dios es el primero en nuestra vida “todas estas cosas os serán añadidas”.

2. “Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. En el cielo no hay enfermos. La voluntad de Dios es que en la tierra tampoco haya gente enferma. Dios quiere que nuestras vidas sean llenas de sus bendiciones. Él quiere que gocemos de la vida abundante. Juan 10:10.

Conclusión: El Señor Jesucristo nos dejó las enseñanzas sobre la oración para que no fracasemos en la vida de oración. Al seguir sus enseñanzas, podemos orar sobre una base segura.

LA MÁXIMA

“No es suficiente con tener una buena mente; lo principal es usarla bien” RENE DESCARTES

 

LA CONFESIÓN DIARIA

Soy hijo de Dios, redimido por Su sangre, heredero y bendecido, cosas tremendas hará Dios conmigo. Este es un buen día, SOY BENDECIDO.

 

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