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LA SEMILLA 8 DE JUNIO DE 2014

APUNTE PASTORAL

Dios no puede quebrantar los principios eternos de Su Palabra; la Palabra de Dios asegura que antes de que los hijos de Dios podamos levantar una gran cosecha financiera debemos sembrar en abundancia.

Un principio que debemos tener en cuenta después que sembramos en la obra del Señor en abundancia, se llama el principio de la espera. Existen personas tan impacientes que dan una ofrenda el domingo en la mañana, y por la noche ya están desanimados debido a que no recibieron el doble durante la tarde.

Una vez más, incluso un niño podría explicarles esta verdad: debe transcurrir un lapso de tiempo entre el momento en que sembramos hasta que llega el día en que cosechamos.

Dios quiere que tengamos este principio muy claro. La Biblia dice: “No nos cansamos de hacer el bien; porque a su debido tiempo segaremos, si no desmayamos”. Gálatas 6:9 y en Eclesiastés 11:1 dice: “Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”.

Mientras llega el tiempo de la cosecha, nuestra fe está siendo ejercitada. Si la cosecha llegara el mismo día que plantamos la semilla, entonces no necesitaríamos fe alguna, y recuerde que “sin fe es imposible agradar a Dios” Hebreos 11:6.

Es muy fácil tener fe para orar por un enfermo. Después de todo, si el paciente no se sana, si se pone peor, o aún si muere, usted no ha perdido nada.

Es muy fácil decir yo tengo una fe muy grande, así que reclamo esta ciudad para Cristo. Eso no cuesta nada decirlo. Suena muy espiritual, pero lo mismo daría que orara diciendo “reclamo este país” o “reclamo este planeta”. Decir las palabras cuesta el mismo esfuerzo, pero eso no es lo que va a mover la mano de Dios.

Pero lo que en verdad va a mover la mano de Dios y da la medida de mi fe no es lo que yo digo, sino lo que hago. ¿Cuándo estoy dispuesto a invertir de mi dinero para que ese esfuerzo de evangelización se haga una realidad? ¿Cuántas horas de mi tiempo libre estoy dedicando para el Señor? ¿A cuántas personas les estoy compartiendo cada día el amor de Cristo? La Biblia dice: “La fe sin obras es muerta”.

Esta es la razón por la cual muchos creyentes citan de continuo textos bíblicos que hablan acerca de la prosperidad, pero continúan viviendo en la escasez.

Ellos conocen los versículos correctos y los citan en el momento oportuno como si eso fuera una prueba de fe. El Señor los escucha y dice: “Que buena memoria tienen mis hijos; pero cuando Dios busca las obras que respalden esa supuesta fe, no encuentra nada.

No hay ninguna semilla para que Él la bendiga y la multiplique. Sólo palabras. Metal que resuena. Dios examina ese tipo de fe, la ausculta y la declara muerta.

Para alguien que ya ha nacido de nuevo, el punto de prueba para su fe es su relación con las finanzas. Allí es donde realmente se prueba si estamos dispuestos a confiar en todas las promesas de Dios y a llenar todos sus requisitos.

Recuerde estos tres principios:

1. Calidad. Cosechamos lo que sembramos. Si en verdad queremos cosechar dinero, entonces empecemos por sembrarlo.

2. Cantidad. Cosechamos proporcionalmente a lo plantado. Si deseamos prosperar mucho, entonces debemos plantar en abundancia.

3. El tiempo. Dios desea que nuestra fe crezca en todas las áreas. Por esa razón hay que esperar un poco de tiempo antes de recoger lo que sembramos.

Esta es una buena semana. Los bendigo.

LA FAMILIA

Una brillante esposa, que en un tiempo buscó un escape en actividades literarias, ha revelado recientemente su secreto para hallar satisfacción en la vida: “Es por medio de hacer lo que Jesús quiere que yo haga” Ella agregó que Jesús puede cambiar nuestras actitudes; El puede cambiar las tareas rutinarias que antes eran desagradables y convertirlas en motivos de gozo. “Si nuestra raíz está en Cristo, no en nuestro esposo; entonces tenemos libertad para ser personas dignas, buenas esposas”. Jesús le invita a llevar sus preocupaciones a la cruz, y a dejar la obra de cambiar a su esposo en las manos de Dios. La esposa que tiene su confianza puesta en Dios no está reprochando continuamente a su esposo por las faltas.

La sumisión es mucho más que una forma externa; es una actitud interna. Es más que colocarse un velo sobre la cabeza; es un corazón cubierto con un velo de honor y reverencia por su esposo. Cuidémonos de andar haciendo piadosas oraciones en público por el esposo “inconverso”.

No es poco común que la esposa aventaje a su esposo en cuanto a preocupación y previsión en los asuntos espirituales. Pero allí es precisamente en donde yace el peligro para una esposa. Ella usa esto como una excusa piadosa para revelarse contra la autoridad de su marido. A ella le parece que solamente si toma una activa “dirección espiritual” en la familia puede asegurar una adecuada crianza a los hijos y la eventual conversión de su marido. Bajo esa máscara de piadosa espiritualidad puede esconderse una gran cantidad de rebelión no santa (“engañoso es el corazón más que todas las cosas”) Jer. 17:9 Aun más importante, no cumple el fin deseado, sino que en la realidad lo frustra. El esposo es ahuyentado de todo interés en las cosas espirituales. Por el contrario, en una actitud continua de sumisión la esposa tiene a su disposición un poder espiritual con Dios-resultados garantizados. “Así mismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (para con el marido) 1 Pedro 3:1-2.

 

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

La Biblia dice en Romanos 5:12 “Por cuanto el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

Efesios 2:1-6 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo las corrientes de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora en los hijos de desobediencia, en los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éremos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo”.

Por el pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, todos los seres humanos fuimos invadidos por el espíritu de la muerte, es decir, morimos espiritualmente y por lo tanto quedamos desconectados de la presencia de Dios, convertidos en hijos de ira, esclavizados por la muerte y la condenación.

Cristo vino para redimirnos integralmente. A partir del momento que aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro Señor y salvador personal, nacimos de nuevo, recibimos la vida de Dios, nuestros pecados fueron perdonados y nuestra relación con Dios fue restaurada. Juan 1:12-13. Ahora que usted ha sido restaurado con Dios. Una vida de milagros ha comenzado.

Lo invito a hacer esta declaración, hágala con fe, con seguridad y certeza basado en lo que Dios dice en Su Palabra: Yo me identifico con Jesucristo en una forma práctica. El es el modelo para los propósitos y la obtención de mis logros en la vida; es mi camino para lograr el éxito. Yo se que el plan original de Dios fue que yo, sin inferioridad ni condenación, tuviera felicidad, salud y autorrealización, así como Adán y Eva a quienes El creó. Pero ellos no prestaron la atención adecuada a Su plan; ese fue el origen de los problemas humanos. Para salvarme, Jesucristo tomó los males que yo había hecho al morir en mi lugar. Luego, El regreso con la vida nueva de Dios que ahora me ofrece. Me identifico con El porque, ya que asumió la culpa que era mía, puedo recibir la nueva vida de Dios que El me trae. Su amor concibió la idea de no dejarme morir en el vacío, sino pagar por mis males y restaurarme al estilo de vida de Dios, para el cual fui creado originalmente. Ahora vivo nuevamente con Dios como en mi propia casa y El me bendice por medio de Jesucristo. He recuperado mi dignidad. Ahora estoy restaurado y soy un hijo de Dios.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: MI CASA Y YO SERVIREMOS AL SEÑOR.

Texto Principal: Salmo 112; Josué 24:15; Isaías 56:7; Salmo 91.

Introducción: Hay dos lugares de gran significado y alcance espiritual. El primero es el templo, el lugar donde nos congregamos para adorar a Dios y para ser entrenados a través de la enseñanza de Su Palabra. Hebreos 10:25; el otro lugar es el hogar: Si convertimos el hogar como santuario para Dios, nuestras familias se fortalecerán en la unidad y a la vez se creará una atmosfera espiritual y de bendición.

 

I. LA NECESIDAD DE CONGREGARNOS Hebreos 10:25.

La comunión de los hermanos es algo tan precioso como el aceite usado para la consagración de los sacerdotes y tan refrescante como el rocío de la mañana. Salmo 133.

1. En la congregación bendecimos al Señor, lo adoramos y alabamos por lo que Él es.

2. La vida congregacional nos permite disfrutar de la comunión con los demás hermanos en la fe; la Biblia dice que es bueno y delicioso Salmo 133:1. En la congregación participamos de las bendiciones que el Señor derrama sobre sus hijos. “Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna”. Salmo 133:3.

 

II. FAMILIAS PROTEGIDAS POR EL SEÑOR.

El hogar cristiano debe ser un baluarte –vallado- contra las influencias malignas, contra toda asechanza del maligno.

1. El diablo constantemente está lanzando toda clase de dardos contra nuestro hogar.

2. Dios nos ha provisto de una cerca para protegernos de cualquier plaga de muerte, enfermedad o pobreza. Job 1:10;

3. Dios preparó la tierra de Gosén para que estemos seguros Éxodo 8:22; 10:23; 11:7; 12:13.

 

II. LA ORACIÓN Y LA COMUNIÓN EN EL HOGAR.

La oración en el hogar hace que los miembros de la familia no solo sean ministrados sino que también produce sensibilidad espiritual y fortaleza.

1. Cada día, por la mañana, en la noche y en cualquier momento debemos estar dispuestos a orar.

2. La mesa familiar es muy sagrada, por eso debemos bendecir a Dios antes de comer, y darle gracias a Dios después de los alimentos. Cada día debemos darle gracias a Dios por permitirnos vivir ese día.

 

IV. LA NOCHE DE LA FAMILIA.

La noche de la familia debe ser un compromiso de cada uno de sus miembros, por su puesto que los padres son los que convocan y los que presiden la reunión. La reunión debe celebrarse semanalmente. Preferiblemente los viernes en la noche, o si no es posible, el sábado. ¿Cómo desarrollar la reunión?

1. Debe haber un ambiente acogedor, de armonía y amor.

2. Preparar una comida familiar.

3. La mamá enciende unas velas, esto demuestra que la mamá también tiene autoridad en la familia. esto es un acto profético, significa la luz de Dios en nuestras casas, aunque en el mundo haya tinieblas. Éxodo 10:23. La madre debe hacer una oración pidiéndole a Dios la sabiduría para sus hijos y para que el Espíritu Santo ilumine a toda su familia. Ef. 1:16-18.

4. El padre comparte la Palabra de Dios. Puede ser tomada de la semilla del domingo para reforzar esa misma enseñanza o una dada por el Espíritu Santo.

5. Oración y adoración: Juntos la familia ora y adora a Dios, y escucha lo que dice el Espíritu Santo.

6. La bendición de la madre: La mamá declara la bendición sobre las hijas, esta bendición debe basarse en el modelo de bendición que Dios le impartió a Sara, Raquel, Rut, Ester etc. Por ejemplo.

7. La bendición del padre: El papá imparte la bendición así: Bendición sobre los niños – Te bendigo con la bendición de David: Esforzado y valiente, con un corazón conforme al corazón de Dios. El papá también bendice a la esposa y a su hogar.

8. El papá declara la bendición sacerdotal de Número 6:24-26.

9. Finalización: Se toman de las manos y terminan con una oración juntos: 2 Corintios 13:14 “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros, amen.” CENAR JUNTOS.

Conclusión: La reunión de la familia traerá un despertar espiritual en nuestra casa. Inicie, DIOS ES BUENO.

LA MÁXIMA

“En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada” FRANKLIN D. ROOSVELT.

 

LA CONFESIÓN DIARIA

Para todo tengo recursos en Cristo que vive en mí. Cosas tremendas hará Dios conmigo. Este es un buen día. SOY BENDECIDO.

 

DESCARGAS

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LECTURAS DIARIAS

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Domingo

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