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LA SEMILLA 17 DE NOVIEMBRE DE 2013

APUNTE PASTORAL

“Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”. Salmo 84:11. “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová que ama la prosperidad de siervo” Salmo 25:27. “Los leoncillos necesitan, y tiene hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” Salmo 34:10.

De la misma forma que Dios nos dio la ley de la gravedad, la ley de la palanca, la ley de la electricidad, la ley de la aerodinámica y todas las leyes científicas, así nos dio también leyes espirituales aún superiores.

Si usted toma una piedra en su mano y la suelta, caerá inmediatamente al suelo. Si lo hace mil veces, mil veces caerá, porque la ley de la gravedad nunca falla.

Así tampoco las leyes espirituales nunca fallan. Es más, son tan poderosas que pueden sobrepasar los límites de las leyes naturales. Cuando esto ocurre lo llamamos milagros.

Los milagros están ocurriendo siempre entre nosotros pero lamentablemente se nos han escapado los principios de ellos para repetirlos.

Todo lo que necesitamos es alinear nuestra mente y espíritu a los pensamientos de Dios. Fluir en ellos sin dudar nada. Abrazarlos como verdades espirituales que nunca fallan y ellos harán el resto.

Estas leyes surgen de la misma Biblia en forma de declaraciones. Tenga en cuenta estas declaraciones y oraciones que usted puede verbalizar.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” Fil. 4:19.

Creer esto es fluir en este principio. Dios es el creador de todo, lo posee todo y lo suple todo. El Señor Jesucristo conocía muy bien este principio y lo visualizaba, lo declaraba, lo confesaba y lo expresaba. Él nunca dudo de la abundancia de su Padre Celestial.

También nos enseñó a orar a Dios como nuestro Padre. ¿Recuerda el Padre nuestro?

La persona que cree en el Padre Nuestro, nunca se dejará caer por pensamientos de escasez o miseria. Así como los niños están en espera que los padres les suplan todas las cosas que necesitan, también los que maduran espiritualmente saben que su Padre tiene todo lo que ellos necesitan y que los ha de suplir.

Todo lo que usted necesita ya existe en las manos de Dios. Tenga la convicción de que de alguna forma legítima Él lo hará.

Usted no tendrá que robar, ni mentir, ni hacerle daño a nadie para recibir lo suyo. Cada quien tiene derecho a poseer la porción. Lo maravilloso es que Dios lo posee todo en abundancia. Si usted confía en Él, obtendrá la sabiduría, el dinero, y los medios necesarios para recibir lo que tanto desea.

Ninguna cosa es demasiado buena como para que usted no merezca recibirla y disfrutarla. La Biblia dice que Dios nos colma cada día de sus beneficios. El salmista David declaró: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,…”. Salmo 23. Esta es una buena semana, los bendigo.

LA FAMILIA

La gran confesión de fe de Israel, que le ha sustentado como una nación hasta el día de hoy, une los mandamientos hermanos de amar y temer a Dios. “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas… A Jehová tu Dios temerás, y a Él sólo servirás, y por su nombre jurarás” Deuteronomio 6:4, 5,13.

Una vez un fariseo le hizo a Jesús una pregunta, “por tentarle”, esto es para tratar de hacerle cometer un desliz: “Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le respondió citando parte del pasaje de Deuteronomio mencionado anteriormente: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente…” Mateo 22:35-37.

Esta era la respuesta “correcta”, la que satisfizo la teología del fariseo. Sin embargo, claramente se ve por el contexto que Jesús no se conformó en dejar que el asunto quedara en un mandamiento formal de “amar a Dios”. Él prosigue y en todo el capítulo siguiente pronuncia siete “ay” sobre los fariseos. Es completamente contrario al carácter de Jesús simplemente dejar escapar vapor, esto es, desahogar sus resentimientos sin otro propósito que el de expresar sus sentimientos. Los severos ayes que él pronunció sobre los fariseos estaban calculados para inspirar en ellos un saludable temor de Dios. Su amor hacia Dios había llegado a ser formal, frío e inflexiblemente voluntarioso, precisamente porque estaba faltando el elemento del temor.

El Nuevo Testamento reconoce esta íntima relación entre amor y temor; está repleto de advertencias no solamente de que amemos a Dios, sino también de que le temamos.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Dios le ha dado el secreto del poder que sólo usted controla. Usted tiene el derecho de escoger, tiene la habilidad para decidir cuánto quiere de la vida, qué tan alto quiere subir, cuán rico quiere ser, por cuánto tiempo quiere vivir, cuánto poder quiere tener o qué metas quiere alcanzar.

Ocúpese de informarse bien (ame la sabiduría y el conocimiento), establezca sus metas y alcáncelas (no basta con anhelar, se necesita actuar hasta hacer realidad los sueño), porque ha escogido triunfar, ha decidido que Dios y usted no pueden ser perdedores.

Reconozca que Dios está obrando en su vida. Cuando Dios vino a vivir en usted, no se redujo a sí mismo para actuar según sus normas. Lo que Dios está haciendo en usted es levantarlo a las alturas de Sus pensamientos. Escoja y tome la decisión de abtener lo mejor de la vida, porque usted es lo mejor de Dios. Él lo creó a su semejanza, y lo creó de primera clase; usted es Su obra magistral.

Recuerde que la única persona que lo puede limitar es aquella que tomas sus decisiones. Ahora escoja la vida, el éxito, la felicidad, la salud y la prosperidad. Diga sí a lo mejor de Dios, porque eso es lo único que lo glorifica a Él. Dios quiere que usted tenga la autorrealización y quiere que su mundo sea mejor.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: LA FAMILIA CRISTIANA: LOS DEBERES DEL ESPOSO Y DE LA ESPOSA.

Texto Principal: Efesios 5:21 – 6:4; 1 Corintios 11:6-9.

Introducción: La familia que tiene un fundamento seguro es aquella en la que Jesucristo es recibido como Salvador y Señor, y adorado como tal Deuteronomio 11:16, 18-21.

Al orar en familia reconocemos que no podemos construir una familia sin la ayuda de Dios. Jesús debe ser la cabeza de la familia, y el esposo y la esposa deben cumplir con las responsabilidades mutuas dadas por Dios según Su Palabra.

 

I. LA FAMILIA: INSTITUCIÓN DE DIOS.

La familia es la institución divina, por lo cual, Dios nos ha provisto de todos los principios necesarios para que al aplicarlos tengamos como resultado una familia poderosa y bendecida sobre la tierra. Salmo 112:1-3.

 

II. FUNDAMENTOS Salmo 11:3.

“Los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar” Isaías 58:12.

1. Relación con Dios.

2. Obediencia a la Palabra de Dios.

3. La Fidelidad entre los cónyuges: El apóstol Pablo parte del hecho de la fidelidad entre los cónyuges, aunque el texto bíblico está escrito en género masculino, no excluye a las mujeres. “Marido de una sola mujer” 1 Timoteo 3:2. La fidelidad conyugal debe ser la primordial característica de la familia.

4. La autoridad delegada: Dios le delegó la autoridad al hombre: “gobernar bien su casa (familia)1 Timoteo 3:4-5. La palabra gobernar quiere decir saber conducir o dirigir a su familia de acuerdo a los principios establecidos por Dios.

5. Las relaciones sexuales: “La relación sexual entre un hombre y una mujer es algo natural y maravilloso cuando forman parte de una relación integral.

6. Amor.

7. Compromiso.

8. Responsabilidad por los hijos. Muchos jóvenes le temen al matrimonio porque no ven modelos del matrimonio comprometidos.

 

III. DEBERES DE LOS ESPOSOS Efesios 5: 25-33; I Pedro 3:7

Muchos hombres fallan porque no saben cuál es su rol dentro de la familia. El pastor Tony Evans, manifestó: “Los esposos y padres deberían comenzar a cumplir con las responsabilidades que Dios les ha dado y ser cabeza de sus hogares. Esto quizá signifique pedirle perdón a su esposa (o a la madre de sus hijos) por dejar la carga de la crianza de los hijos sobre sus hombros, o por no ser líder de su hogar. Quizá signifique pedirles perdón a sus hijos por no estar con ellos cuando lo necesitaban.” y enfatiza la importancia de que los esposos alienten a sus esposas.

¡Que revolución se produciría en nuestros matrimonios si los esposos dejaran su concepto mundano del liderazgo y se revistieran del ejemplo de líder siervo que nos dio Cristo!

1. Ser amoroso. El esposo debe amar a su esposa partiendo del ejemplo de Cristo con Su iglesia. “Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entrego a si mismo por ella” Efesios 5:25.

2. Tener reconocimiento. El esposo debe reconocer a su esposa como a su propia carne. Adán manifestó su primera reacción cuando despertó y encontró que a su lado estaba su compañera. El dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne;… por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis 2:23-24. El Señor Jesucristo lo ratificó en S. Marcos 10:7; 1 Corintios 7:11; y Eclesiastés 9:9. Esposo, reconozca a su esposa como parte vital de su vida y valórela como ella merece.

3. Ser sabio y tratarla como a vaso más frágil. Muchas dificultades se evitarían si este principio bíblico se aplicara en los hogares. Esposos, como necesitamos pedirle a Dios sabiduría para poder establecer las relaciones adecuadas en nuestros hogares y sobre todo en el trato con la esposa. La Biblia dice: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” 1 Pedro 3:7.

4. El esposo debe proveer para los suyos. Los padres deben hacer la provisión para su familia. La Biblia dice: “… pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos”. 2 Corintios 12:14.

 

IV. DEBERES DE LAS ESPOSAS Proverbios 31:10-31.

1. Su esposo. Significa que debe tratar a su esposo con rectitud e integridad. “… y todas las esposas darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor”. Ester 1:20.

2. Sabias en su trato. La sabiduría de la mujer hará que su esposo tenga el soporte en todas las áreas de su vida familiar. Esposas, como es necesaria la sabiduría para fortalecer la relación familiar. Miremos la orden bíblica: “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia esta en su lengua. Considera los caminos de su casa” Proverbios 31:26-27.

3. No provocar la separación. “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: que la mujer no se separe del marido” 1 Corintios 7:10.

4. Estar sujetas a sus maridos. “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer…” Efesios 5:22-23; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1. La sujeción mutua y voluntaria, nacida del amor, es la base de las relaciones domesticas. Sujeción basada en el amor recíproco.

Conclusión: En la medida que dejamos que la Palabra de Dios se establezca en nuestro espíritu, y la ponemos en práctica, podremos ver los resultados que Dios quiere que tengamos en todas las áreas de nuestra vida. Los pensamientos de Dios para la familia están en la Palabra, las Sagradas Escrituras. Es hora de poner en práctica esta palabra para que nuestras generaciones alcancen la realización el propósito eterno de Dios.

LA MÁXIMA

“Los hombres que trabajaron para otros el pasado año, trabajarán para si mismos en el presente, y el próximo año contratarán a su vez a otros hombres”. ABRAHAM LINCOLN

LA CONFESIÓN DIARIA

Para todo tengo recursos, en Cristo que vive en mí. Con tremendas cosas me responderá Dios, este es un buen día. SOY BENDECIDO.

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LECTURAS DIARIAS

Lunes

Proverbios 29

Martes

Proverbios 30

Miércoles

Proverbios 31

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Viernes

Eclesiastés 2

Sábado

Eclesiastés 3

Domingo

Eclesiastés 4

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