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LA SEMILLA 10 DE FEBRERO DE 2013

APUNTE PASTORAL

“Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Lucas 6:38.

Algunos cristianos son motivados cuando el pastor de la iglesia presenta alguna necesidad de la obra; entonces ellos aportan una buena cantidad de dinero. Muchas veces es una ofrenda grande, muy generosa, pero eso no es lo mismo que el diezmo.

Dios destinó el porcentaje mínimo que debemos destinar con regularidad para Su obra, y este porcentaje es el diezmo de todo.

Si obedeciéramos este principio eterno, seríamos prosperados más allá de lo que podemos imaginar y nunca habría escasez económica en nuestras familias y en la congregación.

Abraham continúo diezmando regularmente y les enseñó este principio a sus descendientes. Sus hijos y nietos sabían que Abraham era amigo de Dios y que ambos habían hecho un pacto.

Sabían que este pacto incluía el hecho de que Abraham le daba a Dios la décima parte de sus riquezas y que Dios se encargaba de prosperar todo lo que tocaba la mano de Abraham.

¿Saben sus hijos que usted tiene un pacto con Dios? ¿Ellos saben que la familia va a ser prosperada y enriquecida porque usted está empezando a separar el diez por ciento de todo para devolvérselo al Señor?

Jacob era un nieto de Abraham que vivió trecientos años antes que la ley de Moisés fuera promulgada. Él creció en un ambiente de fe, de temor a Dios y de prosperidad financiera. Él también pagó los diezmos y fue prosperado, porque había aprendido de su abuelo acerca del valor de hacer un pacto con Dios.

Cuando Jacob salió de su casa para empezar a vivir por sí mismo no llevaba ni un centavo con él, y su vida corría peligro. Fue cuando él le hizo una promesa al Dios de Abraham. “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer, y vestido para vestir, y si volviere en paz a la casa de mi padre, Jehová será mi Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. Génesis 28:20-22.

¿Ha estado Dios con usted? ¿Dios le ha dado paz para comer y vestido para su familia? ¿Lo ha protegido en su andar diario?

Si usted es consciente de la bondad de Dios para su vida, hoy es el día en que debe empezar a separar la parte que le corresponde a Dios, la que Él reclama como suya.

Veinte años más tarde Jacob regresó a su tierra. Se había ido solo y regresaba con una familia numerosa; salió sin un centavo y volvió siendo enormemente rico; se fue porque su hermano quería matarlo, y ahora ese mismo hermano sale a recibirlo con abrazos y besos; se fue siendo un mentiroso y un engañador y regresó siendo un príncipe de Dios.

La familia de Jacob fue restaurada, sus finanzas se multiplicaron y su alma prosperó.

El Dios de Abraham siempre nos da mucho más de lo que pedimos. Sus principios son eternos y Su Palabra no puede ser quebrantada. Hónrelo y Él le honrará. Jacob recibió muchísimo más de lo que había pensado y pedido a Dios, usted también lo recibirá. Efesios 3:20 “Y Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

Estas verdades están renovando su mente y lo están trayendo al lugar de la fe, de la obediencia, de la generosidad y la gratitud. Lo están trayendo al lugar donde Dios puede bendecirlo.

Su mente carnal no puede comprender cómo hará Dios para prosperarle. No puede ni siquiera imaginar de dónde van a salir los recursos que Dios le dará para que usted sea su banquero.

Eso no importa porque estas leyes no dependen de que las entendamos, sino de que las obedezcamos. Dios nuestro Padre es fiel, esta es una buena semana. Los bendigo

LA FAMILIA

La sumisión no quiere decir que uno permanece en un silencio piadoso, dejando todo en manos del esposo. La sumisión a la autoridad significa que uno se pone completamente a disposición de la persona que ha sido puesta sobre uno. Este es el significado que el apóstol Pablo coloca ante el cristiano en su sumisión a Dios: “Presentaos vosotros mismos a Dios… y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” Rom. 6:13.

Y esta es la sumisión que sirve de modelo a la relación esposo-esposa. Si una esposa guarda para sí su entendimiento y sentimientos sobre una cierta materia, no está siendo sumisa, pues no está poniendo estas cosas a disposición de su esposo. Una vez que ella ha dado a conocer completamente lo que son sus pensamientos, entonces puede dejar la decisión en manos de su esposo y de Dios. Por ningún motivo debiera ella tratar de hacer que su entendimiento y opinión prevalecieran. Pero puede y debe expresar libre y completamente sus pensamientos, pues de otro modo a la familia le serán negadas las bendiciones que Dios desea encausar por medio de ella. De este modo el papel subordinado de la esposa no sofoca su personalidad. Por el contrario, provee el mejor ambiente para que su creatividad e individualidad se expresen en una manera amplia. Es el sistema que usa Dios para investirla con dones de inteligencia, clarividencia y juicio, sin que a la vez tenga que verse recargada con la responsabilidad de tomar decisiones. El papel subordinado de la esposa es necesario no solamente para su propio bienestar, sino también porque contribuye a mantener un equilibrio dentro de la familia misma, y a la larga, en la sociedad.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

En 2 de Corintios 5:21 dice: “Dios tomó a Cristo, que no tenía pecado, y arrojó sobre Él tus pecados. Luego, en intercambio, derramó la bondad de Dios en ti”. La deuda de sus pecados fue traspasada a la cuenta de Cristo; El asumió la culpa suya y llevó el juicio que usted merecía. En este intercambio la justicia de Cristo fue acreditada a la cuenta suya y usted fue declarado “justo” ante los ojos de Dios para siempre.

¿Cuándo es que esto acontece? Cuando usted decida identificarse con lo que Jesucristo hizo y cuando crea que El sufrió el juicio que sus pecados merecían, cuando tomó el lugar que le correspondía a usted. Cuando haga estas cosas, experimentará un milagro. Entonces le acontecerá lo siguiente:

- La justicia de Cristo le será transferida a usted y quedará libre de toda culpa y de todo juicio.

- Jesucristo vendrá y vivirá la vida de Dios en y a través de usted.

- Usted será hecho una creación nueva.

- Quedará restaurado ante Dios según Su plan original.

- Le será dada una fuerza sobrenatural que le hará hijo o hija de Dios; será la consumación de un milagro.

Todo esto acontece por causa de la justicia de Dios obrando en usted. Esta es la llave maestra para entrar y poseer toda la dimensión de la vida triunfante.

EL MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: EL PODER DE LA PALABRA HABLADA LIBERA LA FE.

Texto Principal: Proverbios 6:2; 18:20-21; Mateo 12:36-37; Marcos 11:12, 14, 20-23.

Introducción: El Señor Jesucristo vino a redimirnos y a enseñarnos cómo funcionan las cosas en el mundo espiritual. Nos enseñó a poner en acción los principios que funcionan en el mundo espiritual para obtener todo lo que Él ya realizó para nosotros con Su muerte y resurrección.

La Biblia nos habla de la higuera que el Señor maldijo y al otro día estaba seca. A la pregunta de Pedro, por lo que la higuera se había secado de un día para otro, Jesús le responde: “Tened fe en Dios”. Y luego le da la clave para liberar esa clase de fe.

¿Cómo podemos liberar la fe de Dios en nosotros? Es por el principio de la confesión, es decir, la palabra hablada. La palabra que sale de nuestra boca es fundamental en el direccionamiento de nuestra vida y para la obtención de las cosas buenas para la vida.

I. TENED FE EN DIOS Marcos 11:22 “Tened la clase de la fe de Dios”.

Dios es Dios de fe. Todas las cosas que existen, fueron hechas por la Palabra de Dios. “Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. Hebreos 11:3.

1. ¿Qué es lo que mueve las montañas? El Señor Jesucristo nos dice que lo que mueve las montañas es la palabra hablada.

2. Jesús dijo: “De cierto de cierto os digo… cualquiera que diga… quítate y arrójate en el mar… sino cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” Marcos 11:23. La fe no remueve las montañas, lo que mueve las montañas es la palabra hablada.

3. Hay dos tipos de fe:

a. La fe mental (Es una manera de expresar la incredulidad) Solo actúa en el dominio de la mente.

b. La fe espiritual (La fe de Dios) Actúa en el mundo invisible.

4. ¿Cómo nos viene la fe? La fe de Dios, nos viene por la Palabra de Dios. Rom. 10:17.

5. La fe siempre llega cuando oímos la Palabra de Dios y la ponemos por obra. Actuamos con base en ella.

II. EL PODER DE LA PALABRA HABLADA Marcos 11:23.

Usted puede gastar mucho tiempo orando, pidiendo, ayunando y esperando en Dios y nada le sucederá.

1. Tiene que decirle al problema, a la enfermedad, a la miseria, al dolor que salgan.

2. Usted es quien tiene que dirigirse al problema y ordenarle que salga.

3. El Señor ya hizo su parte; ahora tenemos que hacer la nuestra.

4. Lo que remueve la montaña –problema- es la palabra.

III. MANTÉNGASE FIRME EN SU DECLARACIÓN DE FE, CREE SOLAMANTE Mar. 11:23.

La clave de todo es la declaración de lo que creemos, y seguir creyendo aunque las circunstancias sean adversas. Usted puede tener fe, hablarle a la montaña que se remuevan de su vida, pero si en el fondo de su corazón duda, usted no tendrá la respuesta. Hay dos clases de duda:

1. Negativa. La persona vive quejándose constantemente, para ella nada vale la pena.

2. Positiva. Es a través de la sugestión positiva, es decir, se convence de que va a tener algo, que ya tiene todo lo que necesita, pero más tarde se da cuenta de que todo era superficial por cuanto todo estaba en la esfera de la razón.

IV. CREE EN LA PALABRA QUE DICE Marcos 11:23.

“Fe en sus propias palabras” El Señor dice que debemos creer que recibiremos lo que decimos. El asunto es tener fe en nuestras propias palabras. El problema de los cristianos es que no creen ni en sus propias palabras, y esto se debe a:

1. Sentimiento de culpa y condenación.

2. Baja autoestima.

V. DIOS PUEDE HACER MUCHO MAS DE LO QUE PUEDO ENTENDER Efesios 3:20.

Este paso no es nuestro, es del Señor Marcos 11:23 Esta es la fase de recibir.

1. Nos apropiamos de lo que no vemos y actuamos de acuerdo con la Palabra de Dios.

2. La honra y la integridad de Dios están en juego cuando alguien actúa con base en Su Palabra.

3. Si Dios lo dice, Él lo hará.

Conclusión. Después de haber declarado la Palabra de fe, considere el milagro realizado aun cuando los síntomas continúen. Este es el método de Dios, el método de la fe. Cuando actuamos por la fe que Su Palabra produjo en nuestro espíritu, podemos estar seguros de que esta sucediendo lo que declaramos en el nombre de Jesús de Nazaret.

LA MÁXIMA

“La obra maestra más grande del hombre es saber o vivir con un propósito. El alma que no ha establecido una meta, se pierde ella misma” MONTAAIGNE.

LA CONFESIÓN DIARIA

Soy hijo de Dios. Hay poder ilimitado en mis palabras. Yo declaro la Palabra de Dios, y Él lo hará. Con tremendas cosas me responderá Dios. Este es un buen día. CON CRISTO SOY MAS QUE VENCEDOR.

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