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LA SEMILLA 13 DE ENERO DE 2013

APUNTE PASTORAL

Después de haber escudriñado las Sagradas Escrituras acerca de la avaricia, ahora tenemos la convicción de no querer se avaros. Sabemos que Dios quiere que sembremos una buena parte de nuestras posesiones para que Él nos devuelva una cosecha abundante y así tener más semilla de fe para plantar en Su obra.

¿Qué se debe hacer si usted en este momento siente la convicción por el Espíritu Santo de que en su vida hay un problema de avaricia?

1. Confiéselo como pecado. Recordemos que Dios coloca a la avaricia entre los pecados más abominables.

2. Ore. En el Salmo 119:36 el rey David que era un hombre inmensamente rico, notó que se estaba enamorando de sus posesiones y le hizo esta oración a Dios. “Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la avaricia”.

3. Llénese con la Palabra de Dios. Vuelva a leer todos los textos bíblicos que hemos estudiado en las semillas anteriores y deje que su mente se sature con la Palabra de Dios. Recuerde que David le pidió en oración a Dios “inclina mi corazón a tus testimonios”.

4. Dé. No basta con confesar, orar y leer. Para romper el espíritu de avaricia hay que dar en abundancia. Aunque al principio sufra, aunque le duela, usted debe empezar a dar con generosidad ahora mismo.

Uno de los más poderosos principios en la vida espiritual es que cuando somos atacados por un espíritu demoniaco debemos responderle con el espíritu opuesto, pues solamente así ganaremos la victoria. Si usted es atacado por la concupiscencia, respóndale con un espíritu de pureza; si es enfrentado por alguien violento, contéstele con espíritu de mansedumbre; si satanás quiere poner su vida bajo temor, enfréntelo con espíritu de autoridad.

Pero si el problema es la avaricia, debe atacarlo con un espíritu generoso. En Mateo 5:40 Jesús dio una de las órdenes más extrañas que aparecen en la Biblia: “Al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa”. En este versículo el Señor no estaba enseñando que si usted llega a la casa y ve a un ladrón llevándose el televisor, debería correr tras él y darle el automóvil para que el pobre ladrón no tenga que irse a pie y cargando el pesado televisor. Si hiciera esto, al día siguiente todos los ladrones de la ciudad estarían visitando su casa, y la de todos los cristianos.

Lo que Jesús hizo fue ilustrar un poderoso principio espiritual: cuando alguien movido por un espíritu de avaricia lo esté atacando, usted debe vencerlo con un espíritu de generosidad. Esa es la única manera de quebrantar la maldición de la avaricia en la vida de los creyentes.

La avaricia causa afanes, tensión, insomnio. Cuando estos síntomas los sufre una persona pobre, los médicos lo llaman preocupación o ansiedad; pero cuando lo sufre un rico lo llaman estrés. Pero sin importar como le llamen, la medicina moderna sabe que los afanes y las tensiones, como los que causan la avaricia, son el origen de la mayor parte de las enfermedades modernas. Dios ya sabía esto hace más de tres mil años. Proverbios 28:16 dice: “El que aborrece la avaricia prolonga sus días”.

Si su sistema nervioso está alterado, si padece de úlcera gástrica, de insomnio, irritabilidad, depresión y neuralgias; entonces usted no esta disfrutando de sus riquezas, y tampoco va a vivir mucho tiempo para gozar de ellas. Pero Dios promete que si usted empieza ahora mismo a destruir el espíritu de avaricia con un espíritu de generosidad, sus días serán alargados sobre la tierra. Dios dice: “Amado, yo deseo que seas prosperados en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3 Juan 2.

La prosperidad que viene del Señor no le causa angustias ni enfermedades a nadie. La avaricia es una maldición, pero la generosidad la destruye y la extirpa de nuestras vidas. La generosidad trae sanidad a nuestro cuerpo y vida a nuestras almas. Prov. 11:25 “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”. Talvez se haya preguntado ¿Cómo puede prosperar el alma? Según este texto bíblico es mediante la generosidad.

Dios va a honrar a las almas generosas que se limpien de la avaricia y se dedique a pensar que pueden hacer para bendecir la obra del Señor. Isaías 32:8 dice: “Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado”. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

LA FAMILIA

La carga del hombre y de la mujer ha sido escogida de manera que caiga más pesadamente sobre las inclinaciones naturales de cada uno. En el estado natural, el hombre y la mujer encuentran que la carga es verdaderamente una maldición. Si es inaguantable, no es de sorprenderse, porque debiera ser así. El yugo debiera ser tan pesado para ellos que no pudieran sobrellevarlo sin la ayuda de Dios. La carga de esta vida debiera compelerles a buscar a Dios.

Muchas personas que en otros casos manifestarían sensibilidad, tratan de forzar al matrimonio a funcionar de modo contrario a su naturaleza. Una persona que condujera su automóvil más allá de un barranco, esperando que éste volara, presentaría un cuadro ridículo, si es que no trágico; el volar es totalmente contrario a la naturaleza de un automóvil. Dios le ha asignado un cierto papel en el matrimonio a cada uno de los cónyuges. Estos papeles respectivos son una parte de La naturaleza básica del matrimonio. Ignorarlos, o inventar nuestros propios sustitutos, es buscar el fracaso matrimonial.

¿Qué diremos si la decisión del esposo es llevar a la familia al desastre? ¿No debe la esposa hacer algo cuando existe la amenaza de una situación semejante? ¿No hay límites, cualesquiera que estos sean, para este asunto de la sumisión?

La Biblia dice: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor” Colosenses 3:18 Con toda claridad, el apóstol muestra que es propio o adecuado que la esposa esté sujeta a su marido. Sin embargo aparece la implicación de que su obediencia debe ser en el Señor, esto quiere decir que no puede conducirla a algo que podría directamente denominarse pecado. Esto no quiere decir que la esposa deba ir contra la autoridad de su esposo cuando meramente se trata de una diferencia de opiniones sobre un asunto relacionado con la vida espiritual de ella o de sus hijos.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

El pecado entro a la raza humana y fue transmitido a todas las generaciones futuras. Romanos 5:12 dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. El pecado fundamental que rompió la relación de Dios con la humanidad no fue el asesinato, el adulterio, la mentira, el robo, el odio ni el maltrato. El pecado fue la suposición, la filosofía o la actitud de que Dios no quiso decir lo que dijo.

Cuando una persona acepta esta suposición comienza a producir un deterioro que, como un cáncer, lo lleva a la muerte.

Cuando usted no confía en Dios, no confía en sí mismo, ni en nadie más. Cuando determina que Dios no tiene integridad, abandona su propia integridad. La conciencia se endurece; la dignidad pierde todo su valor; el ser humano se deteriora y muere; la luz se apaga. Solo quedan tinieblas. ¿Podrá ser ese el problema de la humanidad en el presente? Si el ser humano no confía en la integridad de Dios, se hunde en la desesperación, la desgracia, la degeneración, la enfermedad, la destrucción y la nada.

Nuestro Padre Dios es íntegro e inmutable; Su Palabra es íntegra e inmutable. La Biblia dice: “Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia y no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua” Isaías 45:23; Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Marcos 13:31; “Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para lo cual la envíe”. Isaías 55:11; “Juró Jehová por su mano derecha y por su poderoso brazo: Jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es el fruto de tu trabajo; sino que quienes lo cosechan lo comerán y alabarán a Jehová; y quienes lo vendimian lo beberán en los atrios de mi santuario. ¡Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón ante los pueblos! He aquí, Jehová lo hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sión que ya viene su Salvador; he aquí su recompensa con él y delante de él su obra. Y los llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová. Y a ti te llamarán Ciudad Deseada, No desamparada”. Isaías 62:8-12.

MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: EL PACTO DE SANGRE Y LA BENDICIÓN DE LOS PRIMOGÉNITOS.

Texto Principal: Éxodo 12; Salmo 89:27.

Introducción: Este fue el día cuando el Señor dio una nueva evidencia de su fidelidad a su pacto amistoso de sangre con Abraham. De nuevo iba a haber un comienzo en la historia de la redención.

Al estudiar la última plaga que vino sobre los egipcios nos podemos enterar del significado del pacto de sangre. En el amistoso pacto original de sangre entre Abraham y el Señor, fue Abraham quien dio su sangre en señal del pacto. Hasta aquí los israelitas no habían tenido que hacer nada para evitar las plagas. Ahora tenían que rociar la sangre si querían la preservación de sus primogénitos. Sal. 89:27.

I. UN CORDERO MACHO SIN MANCHA Éxodo. 12:5.

El Señor les ordenó que escogieran un cordero macho y sin mácula.

1. El cordero era un tipo de Cristo. Juan 1:29 Así que debía ser perfecto.

2. La sangre del cordero, tipifica la sangre de Cristo. Debía ponerse en los dos postes y en el dintel para cada casa de los descendientes de Abraham.

Éxodo 12:7-13. "Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis". Dijo el Señor a su pueblo. "Y veré la sangre (la señal de mi pacto de sangre con Abraham), y pasaré de vosotros y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto".

II. LOS PRIMOGÉNITOS CUBIERTOS POR LA SANGRE.

El primogénito quedó a salvo cuando fue cubierto por la sangre.

1. La carne del cordero escondido iría a ser comida por los israelitas de una manera reverente, tal como lo requiere el rito de la amistad de sangre. De acuerdo con una costumbre común en los ritos primitivos del pacto de sangre, en todas partes.

2. Los primogénitos de los israelitas quedaron a salvo. Ninguna de las plagas había tocado al pueblo del pacto divino.

III. LA PLAGA DE LA MUERTE.

La última plaga quebrantó el corazón de Egipto. La muerte terrible en donde quiera, hizo una pausa espantosa en la vida de este pueblo amante del placer.

1. Cuando alguien moría en Egipto, eso, especialmente, era causa de gran llanto. Puede imaginarse entonces que efecto tendría ésta última calamidad sobre todo el pueblo.

2. No había casa donde no hubiera muerto. Aquellos que podían haber llorado con los demás, tenían que doblegarse bajo su propio dolor.

Éxodo 12:30. "Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, todos los egipcios; y había un gran clamor en Egipto porque no había casa donde no hubiese muerto".

IV. EL JUICIO DE DIOS SOBRE LOS DIOSES DE EGIPTO.

Sin embargo, después de haber visto el dolor de Faraón, y de todo su pueblo a causa de sus muertos, no hemos recapacitado todo lo que implicó este castigo.

1. Todos los dioses de Egipto. Éxodo 12:12. dice "Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias haré juicio y en todos los dioses de Egipto, Yo Jehová". Las palabras van dirigidas en contra de los dioses: "así hombre como bestia". Los animales eran adorados en Egipto, y también el rey era estimado como encarnación de un dios y adorado como divinidad, es herido y castigado, y en presencia de su pueblo.

2. Su heredero, que había sido aclamado con honores, ahora está muerto. Era imposible dudar que el golpe venía de Dios del pueblo del pacto. Un gran temor oprimió a Egipto.

IV. LA LIBERACIÓN DE ISRAEL.

La fidelidad de Dios para con Su pueblo de pacto de sangre, se manifestó aquella noche, la noche de temor para los egipcios, pero para los israelitas, noche de liberación. Faraón les concedió la libertad a los israelitas oprimidos; y fueron arrojados del país.

1. Faraón ni siquiera esperó que amaneciera.

2. Los egipcios echaron al pueblo de Israel por el temor a morir.

Éxodo12: 31-33. "E hizo llamar a Moisés y Aarón de noche y le dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros, y los hijos de Israel; e id, servid a Jehová como habéis dicho: "Y bendecidme también a mí". Y los egipcios apremiaban al pueblo dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos".

CONCLUSIÓN: Nuestro Padre Dios, es Dios de pactos. Él se obligó así mismo que de cierto nos bendecirá con bendición eterna. Los israelitas aquella noche tuvieron que derramar la sangre del cordero y aplicarla en el dintel de sus puertas para que sus primogénitos no perecieran. Por estar bajo la sangre del pacto, todos sus enemigos fueron heridos y avergonzados. Dios peleó por su pueblo de pacto.

LA MÁXIMA

“Separados de mi no pueden ustedes hacer nada” JESUCRISTO.

LA CONFESIÓN DIARIA

Soy hijo de Dios, redimido y bendecido. Cosas tremendas hará Dios conmigo, este es un buen día. SOY BENDECIDO.

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