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LA SEMILLA 6 DE ENERO DE 2013

APUNTE PASTORAL

La Biblia nos habla de un joven rico que parecía una buena persona al que el Señor le hizo una observación si quería entrar en el reino de los cielos. El problema de este joven era que estaba dominado por la avaricia, si él quería entrar en la dimensión del reino de Dios, era necesario que se liberara de ese espíritu dominante.

Como hemos visto a través de la Biblia, la avaricia es un espíritu demoniaco, es una abominación delante de Dios. Nótese que en la Biblia, la avaricia siempre aparece relacionada con la inmundicia, la adoración a los ídolos, la fornicación y toda obra de las tinieblas.

En la 1 Epístola del Apóstol Pablo a Timoteo capítulo 6 versículo 10 dice Dios que “la raíz de todos los males es el amor al dinero”. No se nos enseña que el dinero sea malo, sino que lo que resulta mortal es amar al dinero.

Mateo 13:22 dice: “… el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”. La avaricia robará el gozo de su vida y le impedirá caminar en comunión con Dios. Ella les cerrará las puertas del reino de Dios y le hará pobre y miserable en aquellas cosas que son de valor eterno. ¡Guárdate de la avaricia cuando Dios empiece a prosperarlo!

En el Salmo 62:10 el Señor nos amonesta para que si se “aumentan las riquezas, no pingáis el corazón en ellas”. En Deuteronomio 8:12-14 la Biblia dice: “No suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieras se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios”.

Es preocupante ver como personas que han sido prosperadas por Dios cierran sus oídos y su corazón para no utilizar sus finanzas en la extensión del reino de Dios. Jeremías 22:21 dice: “Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: no oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz”.

La avaricia hará que el corazón se vuelva de Dios a las riquezas, dañará su vida espiritual y lo hará caer del propósito que el Padre tiene para su vida.

Proverbios 11:28 dice: “el que confía en sus riquezas caerá”. Este mismo principio lo encontramos en Job 31:24-28 “Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicaran, y de mi mano hallase mucho; esto también seria maldad juzgada, porque habría negado al Dios soberano”.

Por su puesto que usted no quiere caer, sino estar firme, ¿verdad? Por esa razón su confianza y alegría deben estar siempre en el Dios que le bendice, y no en las cosas que Él le ha dado para que disfrute.

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebozarán de mosto”. Dios quiere prosperarlo sobrenaturalmente, pero cuídese de no poner su confianza en las riquezas, no amar a las riquezas antes que a Dios. Disfrute de los bienes que Dios le da, pero también hónrelo con ellos para que la obra del Señor siga expandiéndose sobre la tierra. Este es el tiempo de Dios, es el tiempo de la prosperidad para los hijos de Dios, es el tiempo de la expansión del Reino. Usted hace parte del plan de Dios para este milenio, las riquezas de Dios vendrán a sus manos para que las administre y no para que sea esclavo de ellas. Esta es una buena semana. Los bendigo.

LA FAMILIA

La Biblia enseña la subordinación de la esposa a su marido. En cuanto a esto, el Antiguo y el Nuevo Testamento están de acuerdo. Esta subordinación está basada en la creación. “Adán fue formado primero, después Eva”. Todavía más, está fundada sobre la caída de nuestros primeros padres: “Adán no fue engañado, (mientras pareció solo), sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”. 1 Tim. 2:13,14 Después de la caída, sobre cada uno recayó una carga particular. La subordinación de la esposa fue confirmada, aun más, fue aumentada. Dios le dijo a la mujer: “Con dolor darás a luz los hijos; y su deseo será para su marido, y él se enseñoreará de ti”. Al hombre le dijo: “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado” Gen. 3:16-19.

Podemos discutir en contra de estas palabras cuanto queramos. Son, y siempre serán, la ley primitiva que nunca ha dejado de tener validez. El hombre caído debe someterse a ella, a menos que se aparte todavía más de Dios. Aquí la resistencia no es de provecho. Estas palabras están continuamente en operación. Estas barreras permanecen firmes. Estas cargas son colocadas sobre nosotros, y no las podemos eludir.

Sobre el hombre queda la autoridad de gobernar. Pero con ello viene aparejado extremo cuidado y duro trabajo sobre una tierra maldecida. En cada vocación terrenal debe gustar algo de amargura de esa maldición. Gustosamente el hombre ofrecería a otro el privilegio de gobernar, si es que al mismo tiempo fuere liberado de la responsabilidad y la preocupación que ello implica.

El numero de hombres que ha abdicado a su posición como cabeza de sus respectivas familias constituye un verdadero testimonio actual a lo acabamos de mencionar.

PRINCIPIOS PARA UNA VIDA TRIUNFANTE

Dios quiso que los seres humanos, a quienes creó, tuvieran felicidad total, propósito divino y vida abundante. Pero la amistad tenía que ser recíproca, en dos direcciones. Dios necesitaba estar seguro de que Adán y Eva lo querían a El igual como El los quería a ellos.

Lo que sucedió nos muestra lo que es pecado realmente. Satanás el enemigo de Dios, oyó el ideal, el sueño, que Dios tenía para el ser humano y concibió una trama para inducir a Adán y a Eva a traicionar la confianza de Dios. Satanás vino al huerto y hablo con Eva, alentándola a comer del árbol prohibido. El contradijo a Dios, colocándose a sí mismo en una posición de autoridad y dijo: “Si comes de ese árbol, no morirás”. Génesis 3:6 dice que satanás convenció a la mujer, así que ella comió del fruto; y dio a su marido, el cual también comió. Como efecto de su conducta, Dios vino al huerto y después de interrogar a Adán y a Eva, les expuso cuales serian los resultados.

No quedaría terreno sobre el cual mantener una relación con Dios. Adán y Eva ejercitaron su libre albedrío y, con su acción, ignoraron y fueron incrédulos a lo que Dios dijo. Allí terminó el modelo de vida que Dios había diseñado para ellos.

La integridad de Dios requería la ejecución de la medida plena de Su ley. De otra forma, no se podría confiar jamás en Su Palabra. Adán y Eva dejaron de estar cualificados para habitar en el huerto con Dios. Separados de Su abundancia y fuera de su protección, quedaron bajo el dominio de un nuevo “amo”. Ese fue el comienzo del sufrimiento, la enfermedad, el dolor, el odio, la lascivia, la envidia, el asesinato, el celo, la soledad, la culpabilidad, la pobreza, el hambre, la destrucción y la muerte.

MENSAJE DOMINICAL

Tema Principal: CON CRISTO SOMOS MAS QUE VENCEDORES

Texto Principal: Mateo 16:18-19; Romanos 8:37; Josué 1:5.

Introducción: En la antigüedad, cuando un rey conquistaba a una nación, él tomaba al rey conquistado y lo encadenaba. Luego el capitán del ejército del rey vencedor, tomaba al rey conquistado y a sus soldados sin armadura, desnudos, sin espada, sin escudo y los encadenaban para que desfilaran ante el rey victorioso. Cuando llegaban a la ciudad, exhibía las evidencias de la conquista.

Lo mismo hizo el Señor Jesucristo cuando descendió al infierno, luego de haber padecido por nosotros hasta satisfacer las demandas de la justicia de Dios, enfrentó a satanás y lo derrotó, le quitó toda su armadura y lo puso a desfilar ante el mundo espiritual delante de los ángeles y delante de Dios el Padre. Colosenses 2:15.

 

I. LAS LLAVES DEL REINO.

Las llaves significan autoridad. Satanás tenía las llaves de los reinos del mundo, él le dijo a Jesús: “Todo esto te daré si postrado me adoras” Mateo 4:9 ¿Quién le entregó satanás la autoridad?

1. Adán lo hizo, él se vendió al diablo y le entregó la autoridad sobre el universo.

2. Adan ya no era el dios de este mundo, sino que satanás tomó ese lugar. 2 Cor. 4:4.

3. Jesús venció el infierno el día de la resurrección, El es el vencedor. Apocalipsis 1:13-16.

4. Jesús recuperó la autoridad y se la entregó a la iglesia Mateo 16:19 ¡Tenemos las llaves!

 

II. EL PODER DE LA SANGRE DE CRISTO Gálatas 3:13.

Dios siempre ha estado de nuestro lado. Dios está por nosotros. Y ahora esta en nosotros. 1 de Juan 4:4.

1. Después que Jesús ascendió al cielo y roció Su sangre, nos concedió el derecho de que nuestros cuerpos se convirtieran en templos del Espíritu Santo. Juan 14:16.

2. Jesús conocía el Poder del Espíritu Santo. Hechos 10:38.

3. El quiere que nosotros tengamos la experiencia de imponer las manos sobre los enfermos y los sanemos; además decirle al diablo vete, y en el poder del Espíritu Santo, verlo huir. Mr. 16:17.

 

III. EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO Hechos 1:8.

La iglesia Primitiva, caminó en el Poder del Espíritu Santo.

1. Ellos usaron el Poder y hablaron con autoridad.

2. Hablaban con el poder del Espíritu Santo y los demonios obedecían al instante.

3. Hechos 16:18. Nosotros tenemos al Espíritu Santo dentro de nosotros 1 Cor. 3:16; 6:19.

 

IV. USTED PUEDE DEMOSTRAR LA DERROTA DE SATANÁS.

Jesús dijo que a través del Espíritu Santo, nosotros le demostraremos al mundo que satanás es un enemigo derrotado. Juan 16:8,11.

1. No nos toca a nosotros derrotar a satanás, Jesús ya lo derrotó.

2. Nosotros tenemos que demostrar que la obra ya ha sido hecha y que todo creyente puede vivir una vida victoriosa.

3. Cristo nos entregó las llaves del Reino de Dios. Las llaves representan la autoridad para poseer.

4. Usted es un hijo de Dios y ahora cuenta con el poder y la autoridad para demostrar que el diablo ya fue derrotado.

5. Usted puede hacerlo como cualquier apóstol, profeta, evangelista o pastor en el mundo. Cuando nos enfrentemos a las obras de Satanás debemos demostrar el poder de Dios.

6. La victoria de Cristo, es nuestra victoria.

CONCLUSIÓN: No importan las circunstancias de la vida por las que usted esté atravesando, Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:37.

Recuerde, la victoria de Cristo es nuestra victoria. El diablo fue vencido de una vez y para siempre, ahora podemos caminar permanentemente en la victoria de Cristo.

LA MÁXIMA

“Nunca corte lo que puede ser desatado” JOSEPH JOUBERT

LA CONFESIÓN DIARIA

Soy más que vencedor. La victoria de Cristo es mi victoria. Las enfermedades, la pobreza y la muerte, no tienen poder sobre mí. Cosas tremendas hará Dios conmigo. Este es un buen día. SOY BENDECIDO.

DESCARGAS

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LECTURAS DIARIAS

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Martes

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